Murió Leopoldo Luque el goleador al que nadie discutía

Por José Luis Ponsico (*) Hace unas horas se conoció el deceso de Leopoldo Jacinto Luque aquel centrodelantero de la selección campeona de 1978 que brilló en Unión y en River Plate.

 

José Luis Ponsico

Hace unas horas se conoció el deceso de Leopoldo Jacinto Luque en Guaymallén, Mendoza, donde vivía hace 20 años tras haber jugado en Deportivo Maipú, ya de grande, el club de Pedro Manfredini  y Roque Avallay. los´50 y 60.

Una generación de periodistas destacó las condiciones del «Pulpo» como lo bautizó Américo Gallego en la selección del´78. «En las prácticas, cuando nos enfrenta el «Flaco» Menotti, Luque recibe, abre los brazos, tiene tentáculos. No se la podés quitar».

Luque nacido en Santa Fe 3l de mayo del 49 -apenas unos meses de diferencia con otros dos notables que hicieron historia, Carlos Bianchi y el Inglés Carlos Bábington- de niño jugaba en los «potreros» e iba mucho a una Iglesia de barrio.

Aquel «9» de la selección de Menotti que entregó talento, sacrificio y goles

Familia de trabajadores, Luque tuvo contacto con «Curas» de la parroquia que lo invitaban a jugar. «Cuando tuve deseo de hablar con las Madres de Plaza de Mayo en el 79 pensé mucho en aquél niño que se acercó a la Iglesia», dijo alguna vez.

Una particularidad: siendo «9» encarador,  gambeta corta y larga, casi un metro ochenta, estatura, resultó «debilidad» de Juan Carlos Lorenzo, Unión, Metro´75 de Angel Labruna, River, Nacional´75 hasta Metropolitano del 80. Nada común.

Asimismo, César Menotti, santafesino, nacido en Rosario, lo convocó para la selección para la gira del 76 -contra Unión Soviética, marzo, pleno «golpe militar», se afirmó como titular. Desde la victoria en Kiev, gran actuación de Hugo Gatti.

En 1979 se atrevió a juntarse con la Madres y en 2008 recibió el reconocimiento

«En la nieve, cuando ganamos uno a cero, jugada que sirvió para la «doble punta», con Mario Kempes, estando «el Loco» (por Gatti) inspirado, quizá en sus pantalones largos, estuve cinco años maravillosos en la selección del Flaco», contó.

Luque, de gran amistad con Daniel Passarella, que lo visitaba en su residencia mendocina, tuvo un gesto poco recordado. En el 79 se entrevistó con un grupo de Madres de Plaza de Mayo.

Ya no estaban Azucena Villaflor y Esther Cariaga, secuestradas, asesinadas por la dictadura cívico-militar, artífices de la creación, «las catorce» -abril del 77- que dieron la vuelta, rodeada de la prensa extranjera, alrededor de la «Pirámide» de Mayo.

Los «Servicios de Inteligencia» poco después disimularon el robo de su auto y un «secuestro exprés» del delantero campeón del mundo, dejándolo en un descampado con vida. Luque siempre creyó que el móvil no había sido el robo del vehículo.

El delantero que explotó en Unión de la mano del Toto Lorenzo

En su entrevista con un grupo de Madres -se sensibilizó con una súplica- «Luque por favor ayúdenos; hable con los muchachos campeones del mundo, que alguno diga lo que pasa con nuestros hijos desaparecidos», imploró una de ellas.

Ya no estaban Osvaldo Ardiles y Ricardo Villa, transferidos al fútbol inglés; tampoco Daniel Bertoni, en Italia; Maradona recién alcanzaba fama mundial en el Juvenil que viajó a Japón.. Lo habló con Angel Labruna que lo respaldó.

«No olvidé nunca el drama de las Madres. Sus miradas» comentó alguna vez. Hizo más de cien goles, anduvo por las ligas del Interior de Santa Fe -un paso por la Liga de Carcarañá, Unión lo dejó libre- se fue a Jujuy antes de la consagración.

«El «Toto» Lorenzo llegó a Unión, me cambió la vida. Me hizo punta-punta, obligó a cuidarme con la alimentación, a tener disciplina deportiva. En el Metro 75 Unión le peleó el torneo a River de Labruna.

Sus mejores tiempos y su reconocimiento llegaron en su paso por River

Horacio Del Prado, histórico, revista «El Gráfico» recordó un tituló en tapa: «El 9 que quieren todos»,  algo que «el conjunto de la Redacción daba como aprobado», dijo. River lo pagó una fortuna. Con el dinero de la transferencia del Puma Morete», evocó.

«La tarde del debut, clavó un golazo a Carlos Biasutto, sobre la hora, derechazo al ángulo desde el borde del área. River volvía a ganarle a Boca, en «La Bombonera» en el 75. por segunda vez, después de nueve años sin hacerlo», reseñó el amigo.

Para la mayoría Leopoldo Luque, un paso por China, hace seis años. parte de una experiencia -junto a Sergio Batista y Osvaldo «Chiche» Sosa- para brindar cursos a los técnicos del poderoso país asiático, no sólo alcanzó dimensión en el Mundial 78.

Aquella decisión de Menotti, volver a juntar a Kempes con Luque, «doble punta» -la aventura en Kiev- pudo torcer el destino: con el jujeño Daniel Valencia, había otro juego. Mucho traslado, poco gol. Luque abría las defensas.

Estará siempre en el corazón de un pueblo futbolero

 

(*) Columnista de La Señal Medios, Libre Expresión y Mundo Amateur