18 de julio: DÍA NACIONAL DEL VERSO

Como todos los años, desde el aciago día del atentado que demolió el edificio de la AMIA y se llevó 85 vidas, el gobierno y la dirigencia argentina repiten frases y promesas que mañana mismo quedarán en el olvido.

 

Cuando un país debe reconocer medio siglo después de un crimen que hizo temblar sus propios cimientos que poco y nada se ha hecho por su esclarecimiento, está aceptando su incapacidad, su indiferencia o su carencia de mínimos principios morales para entender que cosa es importante y cual aleatoria.

Aquella jornada del 18 de julio de 1994, como en una segunda temporada de una serie de Netflix que se había iniciado el martes 17 de marzo de 1992 con la voladura de la embajada de Israel en Buenos Aires, la Argentina comenzaba a asumir el precio inagotable de la impunidad y las consecuencias que para una sociedad representa tener un sistema de justicia corrupto e ineficaz, servicios de inteligencia cloacales que solo están para vigilar opositores, revolear carpetazos y desviar fondos reservados y sobre todo pertenecer a una nación que ni siquiera ha podido sostener por un plazo razonable sus posiciones internacionales.

Con mayor o menor entusiasmo los gobiernos que se sucedieron intentaron algunos pasos en el camino hacia la verdad. Pero siempre con una mirada política diminuta y un contenido ético despreciable.

Menem compró a un juez para direccionar la intestigación en un solo sentido, De la Rúa asumió posiciones doctorales para no hacer absolutamente nada, Duhalde se concentró en poner en evidencia las irregularidades y delitos que en el expediente cometidas a instancias del riojano, Kirchner -tal vez el único que le dio cierta entidad a la cuestión pero sin atreverse jamás a ir a fondo- levantó la voz en los foros internacionales señalando a Irán como el responsable del atentado pero rápidamente volvió todo a vía muerta y Cristina…incluyó la cuestión en el bagaje de intercambios comerciales y aceptó un memorándum impresentable como forma de destrabar la llegada de petróleo a un país que ella había sumido en la peor crisis energética que se recuerde. Pero nadie fue a fondo por la verdad.

La explosión en la AMIA fue un ataque a toda la sociedad argentina, aunque la simplificación de quienes prefieren mirar para el costado para eludir responsabilidades quieran limitarlo a la comunidad judía. Fue dirigida a un  país que era y sigue siendo un colador en sus fronteras y que prohija al terrorismo internacional en la zona de las tres fronteras con el mismo entusiasmo que ha aplicado para ignorar al que, desde su propia historia y territorio, asesinó a miles de argentinos en nombre de una revolución tan inasible como lo es el fatuo pedido de justicia por lo ocurrido aquel 18 de julio.

Siempre parecemos ser…pero en realidad somos otra cosa.

En este nuevo aniversario todo vuelve a transcurrir por los mismos carriles. Discursos, promesas, compromisos, muestras de dolor, anécdotas contadas en los medios para fingir un dolor que no es real...y la espera de que pase el aniversario para abandonar la búsqueda de la verdad y esperar, dentro de un año, volver a trepar al escenario de la tragedia que supimos convertir en comedia para repetir el ajado libreto del compromiso y la angustia.

Tal vez en este repetir de frases hechas podamos rescatar lo dicho ahora por quien ocupa hoy el papel protagónico en la obra. “Los argentinos tenemos una deuda que debemos saldar” publicó en sus redes sociales el presidente Alberto Fernández con motivo del aniversario.

¿Sabrá que este default no se puede negociar?, ¿comprenderá que no solo la tenemos con los muertos, con la comunidad internacional y con el estado de derecho sino, y mucho más, con nosotros mismos y con el espíritu de los padres fundadores volcado en la Constitución Nacional?. ¿Tendrá algún plan para pagarla?.

Cuando se llegue a la verdad, se haga justicia y se castigue a los autores y sus cómplices de adentro y de afuera, el «Día Nacional del Verso» pasará a ser el de la verdad, la justicia y la dignidad nacional.

Por ahora…todo sigue igual que hace 26 años.