1985: cuando Alfonsín denunció una conspiración periodística

Por José Luis Ponsico (*) – El archivo suele ser «enemigo silencioso»: hace 35 César Jaroslavsky acusaba a Daniel Hadad y Marcelo Longobardi como «conspiradores golpistas».

José Luis Ponsico

Marcelo Longobardi sorprendió la semana pasada cuando por su espacio habitual de Radio Mitre, dijo: «El Presidente Alberto Fernández cada día se parece más a Trump y Bolsonaro». Para muchos alimentó una polémica que viene desde 1955.

El varias veces premiado con el «Martín Fierro» por «la labor periodística» antes de la pandemia, apenas termina sus editoriales y entrevistas, también destaca otra pasión: jugar al golf con miembros del «establishment», según se conoce

Su ex socio, Daniel Hadad, «empresario millonario», se inició como cronista en la revista «Somos», expresión «cultural»de la dictadura militar, en 1977. Hace rato que optó por salir de la escena grande. Cuestionado por idas y vueltas con el Poder.

El archivo suele ser «enemigo silencioso»: hace 35 años el diputado nacional César Jaroslavsky, «estrella» del alfonsinismo en la Cámara Baja, acusaba a Daniel Hadad y Marcelo Longobardi como «conspiradores golpistas».

Los «jóvenes periodistas» que denunció el gobierno de la UCR

«Son jóvenes periodistas, audaces, que responden a uno de los empresarios que especula con los militares «Carapintadas». Apuntan a una clara desestabilización democrática», dijo el legislador entrerriano.

El «otro» periodista denunciado por «Chacho» Jaroslavsky, se dedicó a la política hace 15 años con escasa fortuna: Guillermo Cherashny, diez años mayor que los citados Hadad y Longobardi, de 26 abriles. Para el alfonsinismo Cherashny ex «fogonero» de la ex SIDE. 1985

En la vereda opuesta, otro «socio del silencio»: Enrique «Coti» Nosiglia, «operador» político de la Coordinadora Radical, los 80, luego en distintas transiciones partidarias. En la última, la macrista, asesorando a Martín Loustau.

Al año de gobierno alfonsinista, la Economía resultaba virtual punto débil. Un pico inflacionario que superaba el 25% mensual lo que «volteó» al ministro Bernardo Grispun. Una ola de conflictos gremiales alteraba el orden social.

La fábrica Ford, General Pacheco, zona Norte, gran Buenos Aires, vivió un récord: estuvo «tomada» por los obreros durante 18 días. También la FATE fabricante de neumáticos sumó otro conflicto grave.

Guillermo Cherasny: apuntado como contacto de los conspiradores con la SIDE

El ministro del Interior, Dr Antonio Tróccoli, una de las figuras parlamentarias de la UCR entre el 73 y la caída del gobierno de Isabel Perón, el 24 de marzo del 76 instaló la idea de «mano de obra desocupada» a una ola de amenazas a escuelas.

Una virtual respuesta la padeció el propio Tróccoli: en su domicilio resultó desactivado un artefacto explosivo. En la misma semana hubo otro que no estalló en el garage del Edificio Libertador.

En un recordado discurso, abril del 85, virtual caída de Grispun, el Presidente Alfonsín aludió a la crisis económica y «la economía de guerra» por los efectos post Malvinas. El discurso no cayó bien en los sectores sindicales.

Tampoco la «izquierda» desde sectores que votaron al radicalismo -como un desprendimiento de votos al Partido Intransigente de Oscar Alende, en el 83 alcanzó un millón de votos- se retiró a disgusto de Plaza de Mayo.

Por entonces, César Menotti, afamado «DT del Proceso», acompañaba de modo «no explícito» al gobierno alfonsinista, a través de su amistad con el economista Ricardo Campero, militante de la Coordinadora y cuñado de Federico Storani.

El «Flaco» Menotti participó de la masiva movilización, abril del 85 que quedó en la historia del primer ciclo de gobierno como «economía de guerra» al tiempo que se perfilaba el «Plan Austral» que otorgó aire al gobierno un año más tarde.

«Fredy» Storani que recientemente apoyó «la expropiación del grupo Vicentín», la polémica decisión del gobierno de Alberto Fernández, expresó en los´90 la vertiente política radical más influyente de la provincia de Buenos Aires.

Más tarde opositor acérrimo del gobierno de Eduardo Duhalde, «Fredy» resultó ministro del Interior en la Alianza que lideró Fernando De la Rúa. Ahora, siguiendo el camino que trazó su antiguo conmilitante, el apodado «Marciano» Moreau.

1987: un año signado por la irrupción de los «Carapintada» y su líder Aldo Rico

El año 1987 signado por el alzamiento del movimiento militar conocido como los «Carapintadas» tuvo en la figura del coronel Aldo Rico su expresión política más amenazante. Aquella expresión «la casa estás en orden» perduró mucho tiempo.

No obstante el «fantasma Rico» tuvo una década de vigencia en el conglomerado del conurbano. Especialmente, lugares de pobreza extrema como San Miguel y José C Paz donde el «Ñato», como lo llamaban, tuvo Poder.

Curiosamente, desde «el enemigo silencioso» -antiguo archivo periodístico- hoy resuena una reflexión de Rico que tiene un cuarto de siglo: «¿ Me pregunta usted por el periodista Daniel Hadad ?» inquirió. «Ese muchacho viene seguido a nuestra Fundación», comentó el Ñato antes que los cercanos al «carapintadismo» cultivaran el hedonismo de los periodistas que ocupan el primer plano.

Marcelo mantuvo enfrentamientos con el gobierno de Cristina, antes con el ciclo de Néstor Kirchner. Especialmente en 2005 con el ex jefe de gabinete, Alberto Fernández. Hoy lo critica mientras está dedicado al golf en los ratos libres.

El antiguo socio al «club de pilotos» que lidera otro miembro del grupo Hadad, el colega Antonio Laje, «América 24» virtual piloto civil por vocación. En el caso del dueño de Infobae (Hadad) lo hace desde su helicóptero propio.

Jaroslavsky nunca lo hubiera imaginado cuando Hadad y Longobardi empezaban siendo «productores periodísticos» de Bernardo Neustadt en los 80 con apenas 25 años de edad.

El «Chacho» que denunció «los golpistas», falleció hace casi 20 años, el 7 de febrero 2002. Dejó mejor recuerdo en el tradicional partido fundado por Leandro N. Alem, ahora con profundos cambios internos.

(*) Columnista de La Señal Medios, Libre Expresión y Mundo Amateur