Pulti y Baragiola deberán luchar en el nuevo escenario político

(Escribe Adrián Freijo)El acuerdo entre la UCR y el PRO no sólo impacta en el país sino que tendrá sus consecuencias en el tablero político de Mar del Plata.

Las últimas horas han sido determinantes sobre lo que puede pasar políticamente en la Argentina en los últimos meses.

La decisión del radicalismo en el sentido de aliarse con el PRO genera un polo opositor que parece consolidar la tendencia marcada en todas las encuestas y que ubica a Mauricio Macri al tope de la intención de voto ciudadano. Si algo le faltaba al jefe de gobierno porteño era un desarrollo territorial y una capacidad de fiscalización que convirtiese dicha tendencia en una alternativa sóloda y coinfiable de cara al comicio.

La UCR, aún fuertemente debilitada como opción nacional, posee una estructura extendida que le asegura ambas cosas.

Mar del Plata, ciudad en la que el centenario partido siempre ha tenido una fuerte expresión, seguramente será uno de los grandes centros electorales en los que el nuevo escenario dejará consecuencias más nítidas.

Desde hace bastante tiempo se sabe que las negociaciones entre Vilma Baragiola y los referentes locales del PRO se desarrollaban a paso firma. Tal vez sólo se esperaba este paso dado por la Convención Nacional de la UCR para terminar de confirmar el acercamiento y tal vez hacer público un tramo local de la nueva alianza que potenciará las posibilidades de unos y otros.

Vilma ha perdido varios puntos de intención de voto luego del serio traspié sufrido, más por imprudencia que por otra cuestión, tras su fallido en la sede de los camioneros locales y aquella cámara oculta que sacudió el panorama político local y su propia carrera política.

Sin embargo sigue apareciendo en todas las encuestas con una intención de voto que la mantiene muy cerca de la pole position electoral. Y si a esto le agregamos un eventual efecto arrastre de la figura de Macri, que en la ciudad lidera las encuestas en la carrera presidencial, es posible que aquella fuga de votos pueda revertirse, convirtiéndola en seria candidata de cara a la elección de octubre.

Claro que para ello deberá triunfar en las PASO, tarea que de ninguna manera parece imposible: el PRO no tiene un candidato propio ni una estructura armada que lo pongan en condiciones de competir con la dirigente radical.

Y también sería bueno recordar, de cara a octubre, que nuestra ciudad es uno de los principales bastiones de la Coalición Cívica de Elisa Carrió, lo que al candidato del espacio podría arrimarle una nada despreciable cantidad de votos. Y los «lilitos» locales tampoco tienen ni estructura ni candidato para plantear una seria alternativa en las PASO.

Todo parece entonces montado a la medida de Baragiola que sin embargo deberá atravesar las «horcas caudinas» de una campaña en la que su desliz camionero estará presente todo el tiempo y en la que su adversario directo, el intendente Gustavo Pulti, trabajará fuertemente sobre esa cuestión, la falta de gestión de la radical y seguramente el recuerdo de la Alianza y su triste final en Mar del Plata con la salida de Elio Aprile de la municipalidad.

Claro que Pulti también deberá lidiar con el enojo ciudadano con el kirchnerismo, al que esta vez estará obligado a adherir si no quiere que desde Balcarce 50 le hagan las cosas muy difíciles. Y todo parece indicar que el fin de ciclo de cristina no va a ser todo lo glorioso que la mandataria esperaba y mucho menos lo tranquilo que pretendía generar.

Habrá que aguardar, observar…y ajustarse el cinturón de seguridad.