Tensiones, cruces e internas no pudieron frenar el impuestazo local

Adrián Freijo –  Una larga sesión del Concejo terminó con la aprobación de las ordenanzas fiscal e impositiva que supone un aumento aún no definido en la TSU. Tensión y fuertes cruces.

Cada vez le resulta más difícil al oficialismo de Cambiemos mostrar una unidad que solo es aparente en superficie pero esconde un mar de fondo que amenaza con convertirse en maremoto en cualquier momento.

En realidad lo que pretende ocultar es el choque entre la anti política, representada por el arroyismo puro, y la más sólida pero intrincada visión de la tradicional encarnada por la UCR. Nada que no esté pasando a nivel nacional y provincial donde cada día queda más claro que aquella alianza electoral victoriosa difícilmente algún día llegue a cuajar en una coalición de gobierno.

Los radicales, que a veces no logran ocultar su hartazgo por una mecánica política que no comprenden ni comparten y que es la única que conoce ese socio incómodo que habita el despacho principal de la comuna, negocian y acuerdan con la oposición tratando de mostrar que ellos no son parte de esa turba arrasadora de la realidad marplatense que termina encontrando en Mourelle el chivo emisario de sus desmanes.

Así zafaron, cuando ya estaban a la cuenta de nueve, los empresarios teatrales, los libreros, los exportadores del puerto, los artesanos de la Diagonal Pueyrredón y ahora los sindicatos, obras sociales sindicales, mutuales del mismo origen, los martilleros públicos y los profesionales independientes.

“Mañana si las cosas no andan Mourelle se vuelve a su casa en Buenos Aires, pero nosotros tenemos que seguir caminando por la calle” decía una veterana edil oficialista para dejar en claro porque había accedido al reclamo de todas estas organizaciones y colegios profesionales.

Pero no solo en negociaciones se quedó la UCR; la edil Cristina Coria (UCR) dejó en claro, por si a alguien le cabía alguna duda, que su bloque no va a acompañar el texto presupuestario tal cual está redactado. Los radicales también creen que falta información imprescindible para saber si el aumento de tasas es del 24% “o algo más” como dijo el Secretario de Hacienda o supera el 72% promedio que terminó reconociendo el mismo Mourelle,  con picos del 265% como el concienzudo estudio de la concejal Virginia Sívori (UC), una representante de los ciudadanos que se toma muy en serio su trabajo y a la que habrá que seguir con mucha atención en el futuro, demostró sin que una sola voz del oficialismo se animase siquiera desmentir.

Por ello quedó la sensación de que mucha agua deberá correr bajo el puente en los días que faltan para que el 26 de este mes se reúna la Asamblea de Concejales y Mayores Contribuyentes que debe darle la aprobación final al presupuesto. Por ahora se sabe que la incansable labor de la concejal Mercedes Morro (Frente 1País) logró que sindicatos, obras sociales y mutuales sindicales mantengan la exención que tienen en todo el territorio nacional, que la fuerte gestión del colegio profesional y la clara interpretación que de sus demandas hizo la propia Cristina Coria consiguieron que los martilleros queden afuera de  la pulsión recaudadora de Mourelle y que son muchos los puntos oscuros que deberán aclararse de ahora y hasta ese momento.

Aún a sabiendas de que su actitud sería disparadora de las iras e ironías opositoras, Guillermo Arroyo (Agrupación Atlántica) hizo lo único que podía hacer en estas circunstancias: pocas palabras, ningún debate y a ganar tiempo logrando lo que, por ahora, podía ser lo máximo a conseguir y que al fin logro, la aprobación.

Todo está abierto y la sensación es que mucho deberá negociarse antes de aprobar un presupuesto que viene con mucho ruido. Pero que en realidad esconde las internas del oficialismo, las especulaciones de la oposición y la indiferencia de la gente que seguramente se enterará de todo esto cuando le llegue a su casa la boleta de TSU y se caiga decúbito dorsal…en buen romance, de culo.

¡¡¡ Plop !!!.…diría Condorito.