El país habla hoy de la Selección con esa pasión que despierta el fútbol en la Argentina. Pasión que nos llevó a entender que ese deporte es una de las cosas más importantes que nos pasan.
A todos, menos a Edgardo Bauzá. El técnico parece no entender lo que representa en el mundo del fútbol un equipo que desde hace una década no baja de los cinco primeros puestos en el ránking de las naciones y que además ha transitado bastante de ese tiempo en el tope máximo de la tabla de merecimientos.
«En Liga Universitaria de Quito una vez tuve que salir del estadio con custodia policial y a los seis meses eramos campeones de América» dijo el entrenador para mostrar que tiene espalda suficiente para sostener el momento que atraviesa el equipo nacional.
¿Es Liga Universitaria de Quito un parámetro comparativo con la Selección Nacional de la Asociación de Fútbol Argentino?. ¿Alguien le explicó al entrenador que para el equipo ecuatoriano ganar la Copa Libertadores es una hazaña y para Argentina ser subcampeón del mundo o de América huele a fracaso?.
Da la sensación que ni Edgardo Bauzá ni la mayoría de sus jugadores tienen en claro la responsabilidad, el privilegio y el honor de estar donde están.
De integrar un equipo que dos veces levantó la Copa del Mundo, que ya antes de ellos había sido dos veces finalistas y que los integrantes de aquel lejano equipo de 1930 y el más cercano de 1990 sintieron la caída en el partido final como un verdadero fracaso y no como un mal momento que hay que sacarse de encima cuanto antes.
Entendemos el valor que para el técnico tiene su experiencia en Liga Universitaria; lo entendemos y lo valoramos. Tanto es así que lo primero que viene a nuestra mente al escucharlo es decirle que si allí quiere retornar ninguno de nosotros va a tomarlo a mal o valorarlo como una traición.
Si hasta sospechamos que con gusto juntaríamos el dinero para solventarle el pasaje hacia esa gloria que extraña.
De no ser así…sería bueno que repasara un poco su escala de valores.


