A los gobernadores los arrasa el incendio salarial de sus provincias

Macri quería hablar de políticas conjuntas pero la mayoría de los gobernadores estaban en la urgencia de resolver pago de sueldos y aguinaldo. Por ahora lo urgente supera a lo importante.

El presidente Mauricio Macri ofreció a los 24 gobernadores un indicio fuerte del gradualismo que se está imponiendo en el Gobierno para enfrentar el complejo nudo macroeconómico que les dejaron Cristina Kirchner y Axel Kicillof.
En la única definición de política económica de fondo que ofreció durante el alumerzo en la Quinta de Olivos, les pidió que lo ayuden a construir una «tendencia» hacia a “un dólar único y una inflación de un dígito”.

Ninguno de los gobernadores presentes pareció interesado en profundizar el debate y se centraron en reclamar mayores fondos para sus provincias, mientras iban relatando sus penurias.

Macri escuchaba casi sin opinar, escoltado por el ministro del Interior, Rogelio Frigerio; la gobernadora de Buenos Aires María Eugenia Vidal y el jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta. Ninguno dijo una palabra.

Reiteró ejes de su campaña, como pobreza cero, combate al narcotráfico y recuperación de las economías regionales.

El sanjuanino Sergio Uñac aprovechó para hablar de uno de los temas que más inquieta a Macri: El decreto de Cristina que lo obliga a devolver a las provincias el 15% de los fondos coparticipables que son girados a Anses.

“Es un tema que está judicializado, discutiremos caso por caso”, se atajó el presidente. Ocurre que la Justicia anuló el decreto de Cristina que hacía extensivo a todas las provincias el fallo de la Corte que benefició a San Luis, Córdoba y Santa Fe. Fue evidente la intensión de Macri de resolver el tema lejos de los tribunales. De hecho, Frigerio anunció que la semana entrante comenzará a recibir de a uno a los gobernadores.

El salteño Juan Manuel Urtubey aprovechó para lanzar su idea de crear un «Fondo de Convergencia», que sume fondos nacionales a las provincias, por afuera de la Coparticipación.

“Hay que buscar esquemas de equidad en los recursos con una nueva ley”, planteó, como vía para evitar una reforma de la ley de coparticipación que requiere el apoyo de todas las provincias y como nadie quiere ceder puntos, está trabada hace décadas.
Urtubey fue el peronista elegido por Macri para la breve conferencia que brindó tras el almuerzo, que buscó plantear una imagen de diversidad política: Miguel Lifschitz (socialista), María Eugenia Vidal (PRO) y el radical Alfredo Cornejo, convertido ya en un defensor de Macri en el interior del país. “No se le puede pedir al gobierno nacional una solución a todo de la noche a la mañana”, lo defendió el mendocino.

El chaqueño Domingo Peppo fue la voz más kirchnerista. Recordó las obras que se hicieron en el Norte del país durante el gobierno de Cristina Kirchner y reclamó la continuidad de muchas de ellas, sobre todo gasoductos y carreteras.

“Antes se hablaba de crecimiento, pero el crecimiento era del centro del país. Tenemos que crecer pero con equidad, incluyendo al Norte”, marcó la cancha.

“Quedó demostrado que no somos una carga para el país”, agregó, en referencia a la frase de Domingo Cavallo sobre “provincias inviables”. Macri lejos de molestarse se mostró muy interesado en las obras que mencionó Peppo y lo invitó a futuros encuentros para seguir conversando del tema. Para todos fue evidente que el nuevo Presidente se encendía cuando la discusión derivaba hacia obras concretas, ingeniero al fin.

Lifschitz y Schiaretti (Córdoba) animaron el debate sobre el narcotráfico. El santafesino reiteró su reclamo de ayuda federal y el cordobés sorprendió al blanquear que muchos barrios de sus provincias están copados por narcotraficantes, algo siempre negado por su antecesor José Manuel de la Sota. De hecho, se habló de Córdoba como el nuevo epicentro del narcotráfico, que incluso habría comprometido a sectores de la policía provincial.
Urtubey y Peppo exigieron un compromiso nacional para respetar las leyes provinciales de “narcomenudeo”, que le permiten a los gobernadores combatir la venta minorista sin chocar con las fuerzas federales.

Schiaretti habló también de la necesidad de sumar valor agregado a la industria y se entusiasmó con la idea de agilizar el corredor bioceánico que permita una salida al pacífico, pareció defender incluso la idea de Macri de sumar a la Argentina a la Alianza del Pacífico.

Mario Das Neves habló sobre la necesidad de ampliar las obras de infraestructura y Alicia Kirchner, a quien no se la esperaba pero fue una de las primeras en llegar a Olivos, protagonizó acaso el único momento tenso del encuentro.

La gobernadora de Santa Cruz levantó la voz cuando Macri planteó que no había que trabajar como «bomberos» sino a través de políticas estructurales.

“No se trata de ser bomberos, pero hay provincias que tienen demandas puntales y urgentes, como Santa Cruz, donde es difícil generar trabajo”, le recriminó.
Aprovechó a sumarse Sergio Casas (La Rioja), cuya provincia ni siquiera tiene ley de coparticipación y está poblada de empleados públicos provinciales. Macri se estaba por levantar de la mesa, pero tuvo que sentarse rápido. Evitó polemizar y a todos les quedó claro que la reunión había terminado.