Redacción – El edificio de Libertad y Tandil, en el que se levantaría el nuevo Centro Cívico, fue alcanzado por las llamas. Es un depósito de autos abandonados y acentúa los problemas del sector.
Durante la gestión de Gustavo Pulti comenzó a levantarse el nuevo Centro Cívico, que contendría a la administración municipal que hoy se amontona en el vetusto edificio de Luro e Hipólito Yrigoyen, y que comenzaría a empujar el desarrollo urbano de Mar del Plata hacia el Oeste, descomprimientdo el centro de la ciudad y generando una nueva realidad para un sector hasta ahora abandonado a su suerte.
La construcción a escasos metros de allí de uno de los cinco polideportivos planificados, inaugurado durante aquella misma etapa institucional y en pleno funcionamiento por entonces, completaba un verdadero polo institucional que tenía como destino convertirse en el epicentro de aquel proyecto de desarrollo.
La llegada de Carlos Fernando Arroyo al gobierno representó el abrupto final de todo, la paralización de las obras y el disparate de convertir el lugar en un depósito de automotores secuestrados por el municipio y cuyos titulares ni se toman el trabajo de ir a buscarlos. Un verdadero cementerio de hierros retorcidos en el que proliferan los roedores, la basura y la inseguridad que afecta a todo el barrio. ¿El pretexto?…ninguno, solo el hecho de haber sido comenzado durante la administración Pulti, al igual que los polideportivos que en cuatro años de triste gestión no recibieron ni un solo ladrillo para su continuidad.
El lugar sufrió ahora un importante incendio en el que se vieron afectados varios de esos vehículos secuestrados por la Municipalidad, sin que se detectase en las derruídas instalaciones la presencia de personal de seguridad o de control alguno. Debe recordarse que las mismas, en tanto y en cuanto la presencia de unidades móviles de terceros, depende del Secretario de Gobierno Santiago Bonifatti quien integraba por entonces el gobierno de Acción Marplatense y solía congratularse por lo realizado en el lugar. Ahora, con el olvido de sus orígenes políticos, el funcionario parece querer olvidar todo lo que le recuerde a ellos.
Claro que mientras todo esto ocurre el intendente Guillermo Montenegro debe atender en las instalaciones del COM y el palacio municipal sigue siendo centro de protestas y cortes de calle que afectan a los vecinos de la ciudad, cuando todo ello podría haberse resuelto con solo culminar las obras -que estaban muy avanzadas- que trasladaría el despacho principal a aquellas instalaciones modernas y luminosas.
Y lo que debió ser la piedra fundamental de un nuevo desarrollo ciudadano termina convirtiéndose en un nuevo basural que, lejos de beneficiar la zona en el que se levanta, aumenta los peligros del lugar y deteriora aún más la ta de por sí mala calidad de vida de los vecinos.
Los mismos que, no hace mucho, soñaron con un futuro mejor que la tirria de Arroyo y la escasa preocupación de las nuevas autoridades hizo que se les escurriese entre la manos.
Y que alguien deberá revivir en el futuro…
Así quedaría el edificio terminado en Libertad y Tandil… (a su derecha puede observarse el Polideportivo ya concluido)



