Aborto: el debate nos servirá si lo que se busca no es disfraz

Por Adrián FreijoSorprendió la oportunidad y la forma en la que el gobierno de Mauricio Macri lanzó el debate sobre un tema tan sensible como el aborto. ¿Hay otra cosa atrás?. Puede ser…

Es tal vez el más profundo de los debates que una sociedad puede encarar. Porque detrás de las posturas ideológicas, religiosas o políticas de lo que se trata es nada menos que del derecho a la vida.

Cuesta por eso entender el momento elegido por el presidente para tirar la discusión al ruedo. La sociedad argentina se encuentra hoy tan dividida que parece imposible esperar que encuentre los carriles de serenidad y profundidad que la cuestión merece. Al menos por ahora, parece imposible.

¿La caída de la imagen positiva del gobierno sirvió como acicate para encontrar un tema que desvíe, al menos momentáneamente, la mirada crítica de la sociedad hacia otro lado?. Puede ser…estaríamos ante un Durán Barba en estado puro.

¿Es una provocación de Macri al papa Francisco, devolviéndole gentilezas ante la descarada presencia de sus voceros (Grabois y Vera) en el palco de Moyano?. Más allá del enojo presidencial, no parece propio de un dirigente de la frialdad e inteligencia de Macri; no suele contestar “en caliente”.

¿Pretende abrir una grieta en la alianza cada vez más explícita del Papa con el peronismo?. Muchos de los dirigentes del ahora principal partido de oposición -incluida la propia Cristina- han expresado su posición contraria al aborto pero puertas adentro se saben comprometidos con electorados progresistas a quienes le han prometido acompañar la iniciativa. Al momento de tener que levantar la mano, muchos peronistas se van a encontrar en un brete.

Muchos especulan con la posibilidad de que solo se trate de una cortina de humo; que la verdadera intención presidencial sea la de lanzar un debate caliente, con militancia frenética de uno y otro lado, que cubra los próximos sesenta días y deje tras el telón la engorrosa disputa por el “mega decreto” y el impacto que no más allá de abril-mayo los argentinos van a sufrir con la llegada de los nuevos aumentos en las tarifas de servicios.

Algo es claro: ni era el momento ni era urgente. Porque más allá de la urgencia que plantea cada mujer que muere en las penumbras del aborto clandestino, o debe entregar a su bebé recién nacido o tan solo se enfrenta a una cuestión de conciencia sin el debido acompañamiento psicológico que le permita entender el valor de cualquier decisión que tome al respecto, hoy existe una crispación social que nos ha lanzado de lleno a la cultura del “ganar-perder” que es justamente la menos aconsejable cuando se trata de un tema tan delicado.

Y sería una pena que los fundamentalismos, tan caros a la televisión que siempre parecen ser más importantes y extendidos de lo que realmente son, atropellen con su bestialidad habitual una discusión tan rica y necesaria para comezar a definir la Argentina del siglo XXI.