Aldosivi y una decisión que hace pipí fuera de…las cabinas

RedacciónAnte la clausura de la tribuna techada del Minella los dirigentes de Aldosivi dispusieron sacar a la prensa de las cabinas que utiliza para su trabajo y colocar en ellas a dirigentes y allegados.

 

La tibieza de los medios a la hora de defender el trabajo de su gente unida a la mediocridad de una conducción futbolera que hace décadas se muestra como impresentable en todo el país, tienen por estas horas otra vuelta de tuerca que no logramos saber si la hace girar hacia la vergüenza o hacia el ridículo: ante la clausura de la tribuna techada del estadio José María Minella la dirigencia de Aldosivi dispuso sacar a la prensa de su ubicación en las cabinas de transmisión para colocar en ellas a «dirigentes y allegados» de la institución.

Y lo más impactante de la decisión lo supone la alternativa propuesta por quienes la toman: un 50% de los medios acreditados podrán transmitir una fecha y la otra mitad a la siguiente. Absurdo, inopinado y ciertamente ridículo.

Se propone además como «solución» levantar un gazebo para en ella ubicar a quienes van a cumplir su trabajo, sin tener en cuenta que las citadas cabinas fueron construidas y son adjudicadas por las autoridades municipales que son, en definitiva, quienes administran el ahora deteriorado estadio. Ello quiere decir que, ante la pasividad de los medios y la distracción de las autoridades, los dirigentes de Aldosivi se arrogan un derecho que realmente no tienen y le cambian el destino y el uso a instalaciones que no están bajo su administración.

Párrafo aparte para los responsables de los medios afectados. Si quienes conducen las emisoras que transmiten habitualmente los partidos del representante marplatense -o los que realizan similar tarea en los que llegan desde otras ciudades- valoraran el trabajo de los profesionales que tienen a su cargo deberían levantar inmediatamente las transmisiones y no aceptar semejante destrato y falta de respeto hacia la actividad profesional. Pero claro, la siempre justificadora pauta publicitaria está por encima de la dignidad de los periodistas y locutores y es natural entonces que todos miren para el costado: los que cobran, porque se benefician, y los que pagan porque creen que a cambio de algunos avisos adquieren el derecho a no hacerse cargo de estos atropellos.

Y una admonición que alcanza también a las autoridades del municipio. Más allá de los pretextos y explicaciones de los motivos para la penosa situación del estadio deberían informar a las autoridades de Aldosivi que no está en ellos cambiar el destino de las instalaciones. La cesión para el uso durante este y otros torneos no conlleva permiso alguno para modificar sus condiciones de uso y es el propietario del escenario -en este caso el municipio- quien dispone cuales son los lugares correspondientes para la actividad de la prensa.

En esta Argentina del estado ausente y la pre anarquía en la que cada cual hace lo que se le antoja -y el fútbol con la grosera violación del aforo permitido en la vuelta del público a las canchas es fiel ejemplo de ello- no estaría de más que el municipio pusiese por una vez las cosas en su lugar.

De no hacerlo el resultado será, como suele ocurrir, otra muestra de la argentinidad al palo. Dirigentes y amigos cómodamente ubicados a resguardo de cualquier inclemencia del tiempo y los trabajadores de prensa, aquellos que puedan ingresar a hacer su trabajo, a la intemperie o debajo de una carpa de emergencia para que se arreglen como puedan.

La dura respuesta del Sindicato de Prensa de Mar del Plata es por ahora la única muestra de dignidad y respeto al trabajo profesional. Pero cuanto ayudaría que las autoridades de la ciudad acompañasen a los profesionales de la actividad con una rápida y determinante intervención.

Para que, al menos una vez, la desmesura haga mutis por el foro…