Alejandro Vicente: hizo del derecho público un capricho privado

Principal asesor jurídico del intendente, cada vez que debe resolver una cuestión termina metiéndolo en un berenjenal. Vicente cree que las cosas no son como son sino como él quiere que sean.

Parece que aquel informe lapidario presentado por el ya olvidado Agustín Cinto, y que había despertado la preocupación de Horacio Rodríguez Larreta y de la propia María Eugenia Vidal, no estaba tan errado. Alejandro Vicente, el por ahopra todopoderoso Secretario de Gobierno de la comuna, no hace otra cosa que generar conflictos donde no los hay y problemas jurídicos donde parece imposible lograrlo.

Arroyo y su más cercano entorno -Mauricio Loria (a.) el yerno y Guillermo Arroyo (a.) el hijo– confían ciegamente en sus «enjundiosos» dictámenes, aunque el carácter de invicto en eso de pifiarle a todo ya estaría comenzando a preocuparlos.

Silvia Trigo : pidió una explicación y padeció la                                      furia de Vicente

Y es que el intendente suma papelón tras papelón debido a los insólitos consejos de quien pareciera haberse descubierto como genio por estos meses, y que además no acepta crítica alguna sin estallar de furia ante quien ose contradecirlo. Un mal carácter que ya le ha traído problemas, sobre todo cuando lo descargó sobre una indefensa mujer a la que dijo «quería sostener de los hombros porque estaba muy nerviosa». Aunque todos lo hayan visto a los empujones, como antes ocurriese con una ex empleada municipal…

El decreto que permite lo que otro decreto prohibía.

“No hay opción alguna de que nos inicien acciones legales por la sencilla razón del poder de policía que tiene el Municipio, por los valores que están en juego y por los bienes jurídicos protegidos, que son la vida en primer lugar y la integridad física en segundo lugar”, afirmó el secretario de Gobierno momentos  antes que el propio Arroyo comunicase el cambio de rumbo y la insólita situación de que «los organizadores se harán cargo de las horas extras que insuma el personal municipal abocado al control de las fiestas».

Quiera Dios que nada pase en ambas jornadas ya que ese delegación de obligaciones que el jurista de nota (desafinada) le hizo disponer al jefe comunal puede terminar en un juicio catastrófico contra la comuna y hasta en una denuncia penal por cohecho por parte de las empresas organizadoras.

Algo que ojalá nunca tengamos que dilucidar…