Ameal, Riquelme y la demolición de la mutual de ex jugadores de Boca

Por Adrián FreijoLa nueva conducción de Boca retiró su apoyo a la mutual que sostiene a las viejas glorias del club. La orden de barrer con todo lo que tenga olor a Macri y los negocios políticos.

Adrián Freijo

La  «xeneize»  Asociacion Mutual de ex jugadores del Club Atlético Boca Juniors fue hasta aquí un ejemplo para el resto de las organizaciones similares que por suerte comienzan a proliferar en el fútbol argentino. Su historia resume un ciclo de dos décadas y continúa un trabajo silencioso que en su momento supo llevar adelante  Federico Edwards, el recio lateral izquierdo de los 50 que brilló en el club y la Selección Argentina.

Tras abandonar la práctica activa y ya  en los 70, con el «Puma» Alberto J. Armando como presidente de la institución, se hizo cargo de la incipiente mutual de Boca, dedicada por aquellos años a algunos temas sociales y a encaminar acciones solidarias en nombre del club. Pero su norte se limitaba a la relación con la comunidad; nada se había pensado en cuanto a la asistencia a los ex jugadores que habían vestido la azul y oro.

En los albores de los años 2000 un grupo encabezado por Silvio Marzolini, acompañado por Nicolás Novello, Norberto Madurga y más tarde Angel Clemente Rojas, tomó la posta que dejaba
Edwards tras más de una década en la mutual.

Federico Edwards: el principio de una historia solidaria

La gestión de Mauricio Macri se interesó en la cuestión e hizo suya la propuesta de un protocolo puesto en marcha por el español Real Madrid, donde los ex campeones y otros ex jugadores, de acuerdo a la cantidad de partidos y trayectoria en el club, reciben un reconocimiento económico que ayuda a muchos a subsistir.

Es sabido que el fútbol se ha convertido en negocio millonario hace pocos años, concretamente desde la irrupción de la televisión como parte del mismo y la internacionalización de las competencias. Grandes jugadores de épocas anteriores, muchos de ellos considerados como los mejores de la historia, no siempre lograron amasar durante sus carreras lo suficiente para asegurar sus vidas tras el retiro.

Por entonces, hace veinte años la Asociación Mutual Futbolistas Solidarios, donde abrevaron Juan Carlos Guzmán, ex Chacarita Jrs., Independiente, River, y el propio Marzolini fueron abanderados de un cambio de guardia en la que Boca hizo punta y se convirtió en un exitoso modelo a seguir.

También la AFA, desde los tiempos de Julio Grondona, abona una mensualidad a una serie de ex seleccionados tal cual Boca lo hace con una veintena de ex jugadores. O al menos lo hacía..

La historia de un sueño xeneixe

Uno de los más activos en Boca, junto con con Silvio Marzolini, fue el «Tano» Nicolás Novello. Ambos llevaron un proyecto a la conducción de Mauricio Macri y que fue rápidamente aprobado por la comisión directiva, pese a que esta reunía otras expresiones políticas internas.

El «Tano» Novello fue, con Marzolini, el inicio del despegue

En aquél momento, Roberto Digón, kichnerista al igual que el actual presidente Jorge Amor Ameal, apoyaron lo propuesto por Macri y su segundo Pedro Pompilio que consistía en un pago mensual en forma de  reconocimiento y de acuerdo a la cantidad de partidos, campeonatos e historia con la azul y oro de cada posible beneficiario.

La generación que ganó el título Nacional de 1969, aquel recordado equipo de Alfredo Di Stéfano y también el campeón Nacional de 1970, con José María Silvero como DT,  recibieron el beneficio. Entre otros ya citados, Orlando Medina, Armando Ovide, Rubén Sánchez fueron receptores de aquella ayuda-reconocimiento.

En la última década destacaron en la representación de sus colegas futbolistas dos históricos representantes de distintas épocas: Ubaldo Antonio Rattín, el gran referente de los 50 y 60 y Roberto Domingo Rogel. capitán y símbolo una década más tarde

Pedro Pompilio: su muerte abrió el camino a una historia que aún se escribe

La nueva conducción encarnada por Ameal, Juan Román Riquelme y Mario Pergolini, siempre dispuesta a declamar su amor por Boca Juniors y su historia,  dejo de lado este compromiso y ya no giró los fondos necesarios para continuar con esta obligación que no era otra cosa que el reconocimiento a quienes hicieron la grandeza del club.

Ninguno de los afectados quiere aparecer haciendo declaraciones, temerosos tal vez de las represalias que pueden llegar desde los miembros de la CD o de sus sostenes políticos.

«Nos han quitado un dinero que con los vaivenes de la economía argentina ayuda para paliar muchas situaciones personales. Hasta el 2019 teníamos un ingreso extra de algo más de 35 mil pesos por mes, que para muchos ex jugadores -que no hicieron fortuna durante su carrera- representaba la posibilidad de llegar dignamente a fin de mes» le cuenta a LIBRE EXPRESIÓN una  gloria del fútbol argentino, que se encuentra ahora luchando por recuperar aquel derecho para muchos ex compañeros que lo necesitan. «Se cortó antes de la cuarentena y ni siquiera nos llamaron para darnos las razones»agrega nuestro amigo.

Angel Clemente Rojas fue impulsor de la mutual. ¿Qué le explicará quien dice tenerlo como ídolo?

Nadie lo dice en voz alta, y quien esto nos cuenta prefiere mantenerlo en el terreno de las suposiciones, pero todos creen que hay una decisión política detrás de lo ocurrido: demoler todo lo que tenga olor a macrismo en la vida institucional de Boca Juniors.

Aunque para ello haya que atropellar derechos adquiridos como son los de estos ex jugadores, insertos ellos en el régimen legal que norma a cooperativas y mutuales en el país ya que la Asociacion Mutual de ex jugadores del Club Atlético Boca Juniors está inscripta como Persona Jurídica con CUIT: 33-70856797-9, en base a su contrato social del 18-04-2002, en el Instituto de Asociativismo y Economía Social (INAES) y por lo tanto sus asociados gozan de todos los derechos previstos por la ley, es decir que no se trata de una dádiva ni una limosma aquello que les es asignado por la institución.

Y frente a la teoría de la persecución política esta vieja gloria del club piensa que «si esto fuera así sería  otro error de los nuevos directivos. El único que siempre se declaró públicamente macrista, en todo caso por su amistad personal con Mauricio, fue el «Tanque» Alfredo Rojas que  desde 1995 lo acompaña. Los demás nunca tuvimos que ver con el PRO ni con nada que se le parezca».

Conclusiones y preguntas sin respuesta

Jorge Amor Ameal fue miembro de la comisión que encabezaba Mauricio Macri. Como Roberto Digón representaba la «pata peronista» de una conducción que creían un puente de las dimensiones exactas para llegar a la orilla del poder boquense.

Riquelme-Ameal-Pergolini: borrar a Macri es el objetivo, pero…¿a cualquier precio?

Nunca fue muy tenido en cuenta ya que la decisión era que ese proyecto lo encarnara el sindicatista del tabaco, pero la salida de Macri hacia el gobierno de la CABA y la prematura muerte de Pedro Pompilio lo encaramaron en la presidencia del club.

Encabezó una gestión que no prosperó ni en lo económico ni en lo futbolísitico, a punto tal de llevarlo a perder las elecciones en manos de Daniel Angelici, aquel tesoreero que se había opuesto a la erogación que significaba la vuelta -tras su desprolija salida del Villareal español- de Juan Román Riquelme.

Tiempos en los que para el socio de Boca aún pesaba la inercia triunfadora de la gestión Macri y la solidez institucional era también parte de un orgullo partidario que los años de vacas flacas en lo internacional iría minando.

Cuando para el mundo Boca ya se hizo insoportable acomodarse a los triunfos de cabotaje -al mismo tiempo que explotaba la era más gloriosa de su clásico rival- el kirchnerismo se dispuso ir por el viejo sueño: manejar Boca y demoler todo lo que en el club tuviese aún olor al macrismo.

Cascini y Delgado, aquí con el hermano de Riquelme, nada hacen para defender a los ex jugadores xeneixes

Roberto Digón ya no daba para otra cosa que para ser actor de reparto y Victor Santa María, el emergente dirigente sindical de Suter y H, no terminaba de lograr el consenso suficiente para enfrentar a la aún poderosa agrupación de Angelici/Macri.

Recurre entonces a la figura de Ameal y para asegurar el triunfo aporta lo necesario para que Riquelme, viejo enemigo del por entonces presidente de la república, integre la lista opositora y asegure con su presencia el ansiado triunfo. Mucho se habló de aquel «aporte», mucho…y nunca quedó del todo claro.

Y el dúo triunfador inició una etapa en la que se resolvió que nada que tuviese que ver con la anterior conducción vaya a quedar de pie. Ni siquiera la mutual, uno de los logros sociales más importantes de la era Macri, que es además sostén de viejas glorias y de otros ex jugadores, con menos brillo y en muchos casos olvidados por el gran público, que en ella encontraron apoyo y sostén.

Su funcionamiento y orientación es admirada hasta por los mutualistas de River. Uno de los directivos de la mutual «millonaria», el recordado goleador Daniel Onega, sostuvo en más de una ocasión que la institución colega «es un ejemplo».

La mutual xeneixe se sostiene con dinero salido del presupuesto del club y se complementa  con parte de los contratos de los profesionales del plantel de primera división. Y no existe hasta el momento sospecha alguna de que estos hayan protestado o solicitado que esa retención se discontinuara.

Y mientras se confirma el golpe al bolsillo de quienes más lo necesitan, Riquelme y su grupo de amigos, con cargos en la entidad –Raúl Cascini, Marcelo Delgado, Jorge Bermúdez y también Clemente Rodríguez que busca volver a ponerse la camiseta pese a su notoria decadencia para competir en el primer nivel-  miran para un costado y dejan que todo siga adelante.

Como si «el patio de mi casa» del que tanto habla Román no fuese parte de una construcción en la que los ahora afectados pusieron más de un ladrillo.

El kirchnerismo festeja alborozado, la nueva conducción se regodea en pequeñas venganzas personales, los afectados sufren un atropello que lastima sus propios cimientos de vida...y Boca, sus verdaderos hinchas y su historia bajan la cabeza avergonzados por el abandono a sus ídolos.

No hay caso…cacarear amor por los colores, suele ser costumbre de gallinas.