Aquel fantasma de Chile que se le apareció a Gallardo

Por José Luis Ponsico (*) – Hace algo más de 53 años River vivió circunstancias parecidas en Santiago de Chile. Peñarol le ganó 4 a 2, tras estar perdiendo 0-2 en el primer tiempo.

José Luis Ponsico

El rendimiento de Leonardo Ponzio contra Ñuls -su ex club hace 15 años- y la media hora del colombiano Juan Fernando Quintero -decisivo en «triunfazo» de River en el Parque de la Independencia el sábado pasado- hicieron pensar que Marcelo Gallardo debía haber acudido a ellos en la fatídica tarde de Lima contra Flamengo

Será recordada por «la final que perdió River». Antes que por «la que ganó Flamengo». Hace algo más de 53 años River vivió circunstancias parecidas en Santiago de Chile, la tarde de jueves (20 de mayo) donde una densa neblina le puso dramatismo al suplementario. Peñarol lo ganó 4 a 2, tras estar perdiendo 0-2 en el primer tiempo.

Ponzio que desde el cuerpo técnico riverplatense tenían dudas por el tiempo que llevaba inactivo
-argumento para no incluirlo contra Flamengo, según se leyó- ante Newell´s en Rosario, con 38 años,
jugó los 90 minutos en buen nivel. Noche húmeda y River cayendo 0-2 hasta los 38 minutos.

Ponzio y Quinteros: ¿hubiesen cambiado la historia en Lima?

«Juanfer» ingresó con el partido parejo, «palo y «palo» River seguía en desventaja y de sus «pinceladas» llegaron dos goles «millonarios» y quince minutos del mejor juego del equipo diseñado por Marcelo Gallardo.Con goles de jugadas hilvanadas. Moraleja: el colombiano también podía haber ingresado en Lima

Con «el diario del lunes» es fácil, dice la cátedra. «La hoja del lunes» del 79 que  bancaba el almirante Eduardo Massera dejó «pagando» a varios colegas, hoy ilustres del periodismo deportivo. Gallardo optó por Julián Alvarez, promesa, de 19 años. Luego, Lucas Pratto, todavía sin la potencia física de hace un año.

River perdió la intensidad del primer tiempo -imposible sostenerla; ni Holanda del 74 podía- vivió algunas zozobras contra el poderoso Flamengo en el segundo -por la camiseta en el primer tiempo se parecía más a Defensores de Belgrano que al «scracht» carioca- luego campeón en los tres minutos finales.

Pratto y el desconsuelo por una jugada que costó una copa

Enzo Pérez gran figura en la primera hora del juego en Lima -junto a Javier Pinola– amonestado faltando 20 minutos. Con «amarilla» y cansado, todo indicaba que Ponzio empezaba a calentar. Pintaba para doble 5 y Exequiel Palacios sobre la derecha para tapar subidas de Felipe Luiz.

El lateral brasileño que jugó en Atlético Madrid, en la selección de Felipe Scolari «Felipao» tildado por sus trepadas, a veces sin destino final, como cercano al «vendedor de humo». River con Palacios a la derecha hasta podía explotar claros. No pudo ser.

En mayo del 66 final Copa Libertadores en Santiago de Chile. River ganaba a Peñarol de Montevideo 2-0 en el primer tiempo. Gran partido del equipo que diseñó Renato Cesarini. Al que fue a buscar Antonio Liberti a Turín en enero del´65. Renato por su prédica, «el Gallardo» de este tiempo.

Ni los uruguayos podían creer el triunfo que habían conseguido

Juego ofensivo. De triangulación, acciones rápidas y delanteros letales. El uruguayo Luis Cubilla, los hermanos Ermindo y Daniel Onega y Oscar «Pinino» Mas. En el medio, Renato «inventó» dos ex media punta, mediocampistas ofensivos: Juan Carlos «Nene» Sarnari y Jorge Raúl «Indio» Solari, que llegó de Vélez, ex Ñuls.

Solari, destacado en el seleccionado de Argentina, Mundial Inglaterra, julio´ 66 el «motor» en el medio. Varios «pulmones» y autor de un golazo. El primero lo había logrado Daniel Onega -tenía 20 años- tras gran jugada de Cubilla por derecha. En  40 minutos Peñarol una «sombra».El «Indio» la clavó desde 25 metros. Al ángulo.

Nueve jugadores internacionales: Ladislao Mazurkievic, arquero, 21 años, promesa en la selección con veteranos Néstor «Tito» Goncalvez, Omar Caetano, el notable Pedro Virgilio Rocha, «enganche», promesa junto a Pablo Forlán, lateral derecho, padre de Diego Forlán, delantero consagrado en el Mundial de Sudáfrica 2010

El fuerte central paraguayo Juan Vicente Lezcano, de la selección «guaraní», en una defensa «cerrada», dura. Adelante otro veterano Julio César «el Pardo» Abbadie que volvió de Europa con 35 años. En el Mundial de Suiza´54 gran promesa. Puntero derecho, habilidoso, encarador.

Dos extranjeros vitales en sus países: Alberto Jorge Spencer, la gran figura en Ecuador, autor de 400 goles en 15 años de trayectoria y el peruano Juan Víctor Joya, ambos de 1.86 de estatura. Delanteros veloces, potentes.

Renato Cesarini en el 65 había «revolucionado» a River. El «millonario» atacaba con siete jugadores. Los mediocampistas (Sarnari, Solari, a veces Daniel Bayo) de buen juego, llegando al área adversaria. Bayo ex Gimnasia y Esgrima, el «5» clásico.Los otros, no.

Un desgarro de «Nicha» Sáinz, lateral derecho -ex Argentinos Jrs. 1959-62- que nunca tenía lesiones, obligó al «Tano» Cesarini a modificar el esquema. Daniel Bayo años más tarde comentaba que entre los suplentes, varios le avisaron «Calentá que entrás vos», según  el recuerdo del peruano Miguel Loayza, ex Boca, Barcelona de España.

Renato Cesarini mediando entre «Tito» Goncalvez y el «Nene» Sarnari

«Renato optó por el «Loco» (Juan Carlos) Lallana, delantero fuerte, buen juego aéreo, pensó que Peñarol estaba quebrado» reflexionó Daniel Bayo -su hermano Diego, el segundo goleador histórico de Gimnasia y Esgrima, artífices del «Lobo» del 62- y se la jugó.

Resultó lo contrario. Se partió River. Bajó Ermindo Onega para una suerte de doble «5» Sarnari. En tanto Solari fue de «4».Crecieron Goncalvez y Julio «Pocho» Cortés, no seleccionado en Uruguay, pero jugador de jerarquía. Un «9» falso que conectaba con los mediocampistas. Especialmente, el «Verdugo» Rocha, un Riquelme uruguayo.

Peñarol a los 25´ del segundo tiempo estaba 2 a 2. Para colmo de males en River en el partido revancha -Peñarol había ganado en el Centenario 2 a 0 faltando poco; Amadeo Carrizo todavía reclama un topetazo de Abbadie en el segundo- para darlo vuelta 3 a 2 en el Monumental. Baja importante: desgarro de Juan Carlos Guzmán

Peñarol y la formación de aquella tarde. Un equipo que entró en la leyenda

Sobre la hora en los 90, Lallana bajó de cabeza una pelota de 25 metros puesta por Ermindo Onega, talento riverplatense. Daniel Onega de frente en el punto del penal reventó el travesaño. Hubiera sido el 3 a 2. Mucho después decía: «Hice 87 goles oficiales en River. Otros 21, cuatro ediciones de Copa Libertadores», decía.

«Tenía 20 años. Hubiera dado muchos de los que hice por convertir el que erré esa tarde noche en Chile. Faltaba tan poco. Mazurkievic, recuerdo, había quedado inmóvil», lamentó Daniel Onega, luego el cerebro de River entre 1969 y 1971.

«Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio», Joan Manoel Serrat, en el 71, Barcelona. Impedido de cantar en catalán en festivales internacionales. En River Cesarini dejó de ser técnico en enero del 67. Nunca tuvo revancha. No es el caso del célebre «Muñeco» Gallardo que sigue ganando.

(*) Columnista de La Señal Medios, Libre Expresión y Mundo Amateur