Arroyo: cuando el doble mensaje esconde una real doble moral

Por Adrián Freijo – Pese a sostener que “sería un delincuente si pago con dinero público los días no trabajados” el intendente informó que “consensuó con el gremio” el pago de los haberes caídos.

¿Cuántas morales existen?, ¿puede consensuarse un delito?. Estas son apenas algunas de las preguntas que surgen tras la confirmación por parte del jefe comunal que pagará los días no trabajados por los empleados municipales.

“Administro fondos del Estado, de los contribuyentes, por eso no le puedo pagar a los que no trabajen. Si pago con fondos públicos a quienes no trabajan sería un delincuente. Entonces, si la Justicia me dice que tengo que pagar, voy a pagar” había afirmado Carlos Fernando Arroyo en un definición escrita con su mano -decreto 829/2017 – que ahora borra con el codo. Además…nunca consultó a la justicia, y si lo hizo no esperó su respuesta.

El mismo hombre que retaceó una propuesta seria a la ciudad afirmando poseer un plan secreto, que definió a la cuestión de la violencia de género como “una moda”, que pobló los cargos públicos con parientes y amigos destinando para ellos más de un millón de pesos mensuales y que mes a mes recurrió a la Provincia para pagar un dislate que ya no puede seguir justíficándose en la herencia recibida, vuelve a sorprender con una vara de doble moral que lo califica como gobernante y persona.

Consensuar lo que se considera un delito es lisa y llanamente una barbaridad. Si realmente creía que disponer fondos públicos para pagar tareas no realizadas suponía una violación a la moral y a las leyes, debió mantenerse en esa tesitura y no permitir que le torcieran el brazo.

¿Cómo creerle de ahora en más cuándo hable de honestidad?, ¿cómo hacer fe de sus peroratas moralistas si él mismo se permite violar los principios que dice sostener?.

No se trata de discernir si es justo o no el descuento planteado. Se trata de tomar conciencia de estar gobernados por un hombre que utiliza términos como “delito”, “honestidad” o “fondos públicos” con una frivolidad que asusta.

“El mejor gobierno no es el más liberal en sus principios, sino aquel que asegura la felicidad de los que obedecen empleando los medios adecuados a este fin” dijo alguna vez José de San Martin para explicar la responsabilidad del gobernante. Porque en su grandeza verdadera, que libertó a América sin anunciar desembarcos épicos de escritorio y colmarse a sí mismo de alabanzas como suele hacer el intendente local, sabía que “los medios adecuados” eran la honestidad, la firmeza de principios y sobre todo el apego a la palabra empeñada.

Algo que algún pequeño personaje ha olvidado desde hace mucho tiempo….