Arroyo: la doble vara de la corrupción y las puertitas del Sr. Giri

Por Adrián FreijoEl intendente suele jactarse de su honestidad a toda prueba pero en sus narices ocurren cosas que rozan el escándalo y de las cuales no puede hacerse el desentendido.

Carlos Arroyo llegó a la intendencia presidido por una fama de dureza y alta moralidad. La primera de las supuestas virtudes quedó expuesta como una simple intemperancia y una imposibilidad absoluta de dialogar y negociar. De hecho convirtió su administración en una suma de conflictos absurdos, evitables y en la mayoría de los casos caprichosos.

La segunda cuestión, esa honestidad a toda prueba, está hoy al menos en controversia. Porque a su reciente costumbre de imponer todo por medio de decretos a todas luces ilegales -avasallando funciones que le son propias al Concejo Deliberante- se le suma ahora una cuestión de gravedad en la que no solo aparece una vez más el conflicto de poderes sino un posible hecho de corrupción que de ninguna manera puede pretender ignorar.

Se supo en las últimas horas que el intendente designó a Emiliano Giri -siempre en las entretelas del poder, al que accedió con protagonismo absoluto en los primeros meses de gestión y del que tuvo que apartarse con motivo del escándalo suscitado por la corrupción en los Astilleros Río Santiago, causa en la que fue detenido y liberado a las pocas horas- en el directorio de OSSE aunque haciendo la salvedad que su trabajo será “ad honorem”

La primera sorpresa es la insolvencia jurídica de tal designación. La empresa es una sociedad de estado que tiene al Concejo Deliberante como asamblea de accionistas lo que obliga a que cualquier designación en su directorio cuente con la aprobación del mismo. Nada de esto ocurrió y Arroyo utilizó el decreto como instrumento de la nominación, pretendiendo ignorar que ello puede ser posible cuando se trata de un ente descentralizado (EMTUR, EMVIAL, EMDER, ENOSUR) pero no en el caso de una figura jurídica como la que supone OSSE.

La misma es por tanto ilegal e ilegítima y solo la intervención del HCD podría convalidar la intención del intendente.

La segunda cuestión supone un hecho que a priori roza el escándalo por tener inocultable tufo a corrupción.

Giri reveló que trabajará “para acercarnos un poco más a los vecinos” y para “fomentar el uso de energías renovables”. “Buscamos impulsar, que además de brindar cloacas y agua potable, OSSE se convierta en una empresa autogeneradora que en el futuro pueda producir la energía que genera”, explicó.

El personaje es yerno de Francisco Roig,  presidente del Grupo Corporativo Roig, ya que está casado con una sobrina del empresario, fruto de su segundo matrimonio con Magdalena Melchor.

Francisco es a su vez hermano de Fernando Roig, titular de Med Wind Energy poderosa empresa del grupo que se dedica, casualmente…a las energías renovables. En buen romance, Giri ya anuncia que traerá a OSSE los negocios familiares.

Como ocurrió con su fallido intento de quedarse con la licitación de la Vieja Terminal o como ya más adelante hizo con otros negocios en los que su participación nunca fue del todo aclarada. Nos referimos a las cocheras de Playa Grande, a la privatización de la Maratón de Mar del Plata, aquel fallido negocio con la publicidad oficial que terminó en escándalo y que involucraba a alguno de sus socios que luego, oh casualidad, también apareció en el tema de los astilleros y las designaciones truchas o al intento de convertir a la empresa Prestanet -parte del grupo Ripsa de propiedad familiar- en la financiera monopólica para el sistema de créditos y descuentos de los trabajadores municipales. Siempre negocios raros de los que el cuestionado funcionario está más cerca de lo aconsejable.

Y se ve que el hombre no escarmienta y que la prudencia no está entre sus virtudes. De otra forma no se entiende que de manera tan explícita reconozca que su gestión en OSSE se orientará a negocios que beneficien a un grupo económico del que inclusive fue representante para toda América Latina.

El Grupo Roig ya tiene experiencia en tratos con gobiernos de la región. El empresario valenciano y exvicepresidente de Bancaja, Enrique Roig , bregó tratando de consolidarse en el negocio de la energía eólica en Perú. A través de la firma Windibérica Spain participó en el consorcio Iberoperuana Inversiones, una sociedad domiciliada en el país andino que en el año 2008 logró del Ministerio de Energía y Minas quince concesiones temporales para el estudio de la construcción de otros tantos parques eólicos con una capacidad de generación eléctrica de 2.050 megavatios.

El hombre supo tener problemas con la justicia por un delito de falsedad en documento oficial y otro de estafa procesal, por presentar pruebas falsas en un juicio civil en el que reclamaba casi medio millón de euros a otra empresa, para “inducir” al juez a que sentenciara a su favor.

En tanto Fernando Roig, durante décadas presidente del Vullareal Fútbol club y titular de la empresa que desembarcaría en OSSE para generar energías renovables tuvo que reconocer ante la justicia que pagó 600 mil euros al Instituto Nóos por un informe para analizar qué precio podía pedir el club a un patrocinador por poner su nombre al campo de El Madrigal. La causa terminó con la condena a prisión del yerno del Rey Juan Carlos I el ex jugador de voley Iñaki Urdangarín y muchas sospechas se levantaron por unos honorarios que parecieron, al menos, excesivos.

Demasiado negocios dudosos, demasiadas opacidades…demasiada ambición desmedida.

Párrafo aparte para el papel que en esta novela juega el intendente Carlos Arroyo. ¿Puede esgrimir que ignora las relaciones comerciales de su funcionario?, ¿puede “comprar” ingenuamente la idea de reconvertir OSSE en una empresa productora de energías renovables, casualmente aquello a lo que se dedica el grupo familiar de Emiliano Giri?. ¿O sabe perfectamente lo que está ocurriendo y por eso impone un nombramiento a todas luces ilegal que coloca a su hombre en el centro de las decisiones de la sociedad de estado?.

Si es lo primero estamos ante una prueba, una más, de la más absoluta incapacidad para gobernar. Si es lo segundo nos encontramos frente a un posible y torpe acto de corrupción de la que el jefe comunal es partícipe necesario.

El tiempo lo dirá y esta vez no será suficiente el clásico “yo no sabía” o el gesto adusto proclamando ser “el intendente más honesto de la historia”.

Porque como la mujer del César…no basta con parecerlo.