Ataque a Peñarol: en definitiva siempre es el hombre y su esencia

(Por Adrián Freijo) – El mundo tiembla por la violencia fundamentalista. Acá en Río una ciudad militarizada trata de asegurarse frente al riesgo de un atentado. Es inútil…es el hombre. 

Parece una frivolidad comparar lo que ocurre por estas horas en una Europa aterrorizada o lo que para los organizadores de los Juegos Río 2016 representa la cuestión de la seguridad, con un atentado como el que anoche sufrió el club Peñarol en manos de gente tan desconocida…como conocida..

Y seguramente ello es así si tan solo nos atenemos a los hechos puntuales, los aislamos en su tiempo y en su espacio y no aceptamos que toda esta locura está en la esencia del hombre.

Del que se mató en las Cruzadas en nombre delas mismas cosas que hoy mueven esta locura.

Del que encerró millones de personas en cámaras de gas para «preservar la pureza de la raza».

Del que a lo largo de los siglos y del planeta conculcó las libertades ajenas para aumentar el poder propio.

Del de Hiroshima, las Torres Gemelas, la Inquisición o los Gulag.

Porque cada una de estas tragedias seguramente comenzó con las pequeñas violencias. Porque las violaciones sistemáticas a los derechos humanos de nuestra última dictadura militar se alimentó en miles de atropellos a miles de soldados Carrasco en el aburrimiento cuartelero y en las miserias de un cabo abusado por un sargento, un sargento atropellado por un teniente o un teniente humillado por un capitán.

Siempre hay un primer escalón de la perversión humana.

En forma de piedra arrojada, que luego se convierte en bomba casera sin importar las consecuencias que pueda acarrear.

Claro que es absurdo comparar lo que pasa en el mundo con lo ocurrido anoche en la sede del club Peñarol. Pero permítame temer que quienes lo perpetraron estén en ese primer escalón dela violencia y más cerca de subir al segundo que de bajar al rellano del arrepentimiento.

Porque siempre fue, es y será así.

Foto: Gentileza La Capital