Boca fue arrollador ante un Alvarado que dio lo poco que pudo

Boca no quiso ser menos que otros grandes que golearon en la Copa Argentina y mantuvo esa tendencia para arrancar goleando a Alvarado en un partido a todas luces desparejo.

El equipo de Guillermo Barros Schelotto pisó fuerte en la Fortaleza de Lanús. Si las dudas podían hacerse ver a una semana de enfrentar a Libertad, de Paraguay, por la ida de los octavos de final de la Copa Libertadores, el torneo obsesión del plantel xeneize, eso quedó descartado desde el inicio del encuentro. Porque fue en busca de su humilde rival para cocinar su cena bien temprano y empezar a poner la cabeza en lo que más le atrae: volver a ser campeón de América tras 11 años.

Boca fue de figura en figura. Los roles fueron cambiando con los minutos. El ex delantero de Vélez fue el gran conductor del equipo hasta los 25 minutos del primer tiempo, momento en el que filtró la pelota para la corrida de Cristian Pavón, que tiró el centro rasante y encontró la definición fácil de Ramón Ábila: hizo el gol que el Pipa se acostumbró a gritar tiempo atrás. Y a partir de ahí, fue el 7 Bravo el que empezó a guiar a Boca a la goleada: entre el vértigo en el ataque y los incansables esfuerzos en defensa.

Dio ese tipo de muestras a los 28 minutos. Primero relevó a Leonardo Jara, salió del fondo elegantemente y empezó a tomar velocidad hacia la ofensiva, aunque engañó: la jugó al medio para que Pablo Pérez pruebe de media distancia y festeje gracias a la torpe volada del arquero Matías Quinteros, que fue responsable del tercer grito de la parcialidad boquense. El capitán no siquiera tuvo ánimo de celebrarlo, porque además ya estaba todo liquidado.

Sin embargo, el xeneize siguió yendo. Tanto que con una elegante jugada de izquierda a derecha apareció el cuarto a los 34 a través, nuevamente, de Pérez: pisó el área como a Guillermo le gusta y, con un desvío en el camino, aumentó la diferencia.

A los 9 minutos del segundo tiempo apareció el otro zaguero para llegar al quinto: Paolo Goltz se anticipó entre los tantos que estaban en el área marplatense y la empujó de cabeza. El trámite de Boca estaba más que concluido, por eso los Barros Schelotto decidieron cuidar jugadores y hacer los tres cambios en simultáneo: afuera «Wanchope», Wilmar Barrios y Pavón para que ingresen Tevez, Nahitan Nández y Sebastián Villa, aunque en el momento en el que el equipo empezó a desacelerar. Así y todo, ellos también quisieron destacarse: cuando se moría el partido, Carlitos convirtió en gol un penal sobre Villa que cobró Pablo Echevarría, cuarto árbitro del encuentro que le tocó reemplazar al lesionado Darío Herrera en el complemento.