Bonificación docente: horas clave, contramarchas y apuros

Por Adrián FreijoA último momento el municipio jugó una carta «in extremis» para evitar un fallo que ya estaba redactado y que lo golpeaba duramente. La Corte rechazaba el conflicto de poderes, pero…

Al comienzo de la semana pasada la Corte provincial tenía resuelto fallar negando la existencia de un conflicto de poderes entre el Ejecutivo comunal y el Concejo deliberante en la cuestión atinente a las bonificaciones docentes. El cuerpo consideraba que no había habido un atropello a las facultades del intendente y que por consiguiente la cuestión debía dirimirse en el campo de la política y no en esta instancia judicial aunque debería esperarse el fallo acerca de la cuestión de fondo para saber si correspondía o no abonar el beneficio.

El fallo sin embargo representaba la caída de la medida cautelar y obligaba que, al menos por ahora, los docentes recuperasen lo que durante treinta años había sido parte integrativa de su salario, lo que generaba un tsunami económico sobre las arcas del municipio ya que estos estarían en condiciones de reclamar además el pago retroactivo de las bonificaciones por los nueve meses en los que habían sido privados de las mismas.

Sin embargo una jugada de último momento puso freno a aquella decisión: desde las oficinas del gobierno comunal se solicitó agregar documentación probatoria y ello sirvió al menos para demorar hasta los próximos días la resolución del superior tribunal.

Y más allá de las cuestiones legales esgrimidas, en las que Arroyo insiste en considerandos ya presentados con anterioridad y cuestiona el dictamen del liquidador de haberes Germán Stirnemann quien fue trasladado al Emder como «castigo» por haber sostenido que «lo dispuesto en la normativa provincial (Ley 11.757) como en su reglamento municipal (Decreto 700/96) se entiende que el Ejecutivo continuó abonando la Bonificación utilizando para el cálculo el módulo de 35 horas semanales, que es la jornada laboral normal establecida para el personal de la Municipalidad de General Pueyrredón”.

Pero a ello el jefe comunal le agrega un punto en el que sostiene todo el andamiaje político de la posición defendida: adjunta el nuevo presupuesto, aprobado la semana pasada por el HCD, en el que tampoco aparece una partida específica para el pago de las bonificaciones, argumentando que no está en la voluntad del cuerpo resolver una cuestión que dice querer proveer en beneficio de los maestros municipales.

En buen romance, trata de imponer el criterio de que estamos frente a una intencionalidad política de enfrentar al Ejecutivo con los trabajadores y no a una voluntad seria de reintegrar el derecho conculcado. Algo que tiene diferentes interpretaciones jurídicas pero que los presentantes confían que será suficiente para torcer la visión de la Corte.

La  moneda está en el aire, nadie puede por estas horas asegurarse el triunfo y festejar y los docentes esperan ansiosos un fallo que  no se demorará ya demasiado.

Y que para Arroyo-Mourelle puede representar una derrota estrepitosa o un triunfo a lo Pirro.

Con fuegos que ellos solos se encargaron de encender…