Vanderbroele ya está detenido y en la Rosada no saben que hacer

Inperpol detuvo hoy al testaferro del vicepresidente y aunque la justicia uruguaya descree de su extradición todos saben que una negativa sería casi una aceptación de culpas.

Efectivos de Interpol detuvieron esta tarde en Mendoza al empresario Alejandro Vandenbroele para detenerlo por orden de la Justicia de Uruguay, en el marco de una causa por lavado de dinero. La policía internacional había ido más temprano al domicilio que el abogado tiene en Buenos Aires pero no lo halló. Según la prensa mendocina, estaría en un spa de la localidad de Maipú.

El empresario, procesado con el vicepresidente Amado Boudou y otras personas en la causa Ciccone, es buscado por lavado de dinero. Ahora debería comenzar el proceso para la extradición requerida por la Justicia del vecino país.

Por pedido del fiscal Juan Gómez, el juez uruguayo Néstor Valetti había pedido la extradición de Vandenbroele en octubre de 2014, después de que no se presentara a declarar en dos ocasiones –en febrero y en agosto– en el juzgado especializado en Crimen Organizado de Montevideo.

Valetti explicó que la Cancillería argentina «observó» el pedido de extradición porque no incluía una orden de captura. Entonces el fiscal la solicitó y el 1 de febrero el juez accedió al pedido de captura internacional que llegó esta semana a Interpol Argentina.

«Si Vandenbroele está en Argentina, que es el Estado que lo procesó, la Justicia argentina tiene la potestad de evaluar si tiene que cumplir la pena en ese país antes de remitirlo a otro Estado», explicó Valetti. Pero aclaró que «si lo detienen en otro país, tienen que enviarlo a Uruguay, siempre y cuando cumplan los tratados internacionales». El magistrado recordó que el abogado y amigo de la infancia de Boudou tiene nacionalidad argentina y belga.

No obstante, en diálogo con el diario El País el juez Valetti se mostró pesimista sobre la posibilidad de que la Justicia argentina lo extradite y reconoció la importancia de la declaración de Vandenbroele. «Sin ese testimonio estamos estancados», admitió.

Mientras tanto en el gobierno argentino se evalúa por estas horas que actitud tomar frente al pedido del magistrado uruguayo. Saben que entregar a Vanderbroele terminaría por poner en poco tiempo en evidencia una maniobra financiera que todos tildan de torpe y evidente y que afecta al propio Amado Boudou.

La otra opción, que sería negar la extradición, evitaría el avance de esa causa pero colocaría a la administración de cristina Fernández en el rol de encubridora del vice y sus socios, lo que en un año electoral es darle un argumento lapidario a la oposición.

Foto: La Nación