Burlando, Villa, los medios, la justicia y la banalidad del mal

Por Adrián FreijoEl escándalo que envuelve al jugador de Boca Sebastián Villa obliga a una reflexión más amplia si queremos que la violencia de género no se convierta en una frivolidad más.

A veces una entrevista periodística es suficiente para descorrer el velo que cubre la verdad. Triste es que por la falta de profundidad de quien la realiza o por acuerdos previos entre las partes se utilice para confundir, torcer los hechos o ser parte de un montaje que oculta otras intenciones.

En declaraciones al programa Superfútbol que se emite por TyC Sports el mediático abogado Fernando Burlando dialogaba acerca del caso de violencia de género que involucra al jugador de Boca Sebastián Villa acusado de golpear a su pareja Daniela Cortés. Consultado acerca de si creía que la causa llegaría al debate oral sostuvo que «no creo que Daniela pueda esperar ocho o diez meses hasta que ello ocurra. Ya tendrá otra vida, tal vez otra pareja, y no va a querer que ello ocurra».

¿Es qué reivindicar su dignidad frente a la violencia y humillación padecidas tiene fecha de vencimiento?. Difícil de entender…

Unos minutos antes había afirmado que el jugador «por su torpeza pasó de valer U$S 30 millones a no valer nada», en un mensaje que pareció ir dirigido directamente a la dirigencia de Boca que por estas horas ve como se le licua un activo importante por un hecho que en el mundo del fútbol es considerado motivo suficiente para generar el repudio generalizado de las hinchadas, los gritos hirientes de la tribuna -que suele involucrar también al equipo en el que juega el involucrado- y la demanda permanente de la prensa, de los colectivos que luchan contra el flagelo y de todos los que trabajan para que este tipo de violencia no caiga jamás en el terreno del olvido.

Si bien Boca ya ha resuelto que el ciclo de Villa está terminado, se ha negado hasta el momento a intervenir en la causa o aportar el dinero suficiente para terminar con la cuestión. Y Burlando parece estar recordándole a sus autoridades que lo mejor es cortar la cuestión de raíz.

En medio de tantas denuncias cruzadas hay una que adquiere singular gravedad y es aquella en la que Daniela sostiene haber perdido un embarazo por los golpes de su pareja. Pero no casualmente la misma no figura en el expediente…

Sabe Burlando que para la ley argentina -discutir si ello es correcto o no, es motivo de otra nota y otra reflexión- estaríamos frente a un crimen, que no se puede resolver con un acuerdo entre partes. Y bien se cuida de introducir en un expediente algo que evite lo que realmente se está buscando: un resarcimiento económico.

Hannah Arendt, una de las corresponsales presentes en el juicio al criminal de guerra nazi Adolf Eichmann como enviada de la revista The New Yorker, consagró la expresión «banalidad del mal» para expresar que algunos individuos actúan dentro de las reglas del sistema al que pertenecen sin reflexionar sobre sus actos. Salvando la distancia de los hechos es justo preguntarnos si esta mezcla de derecho y difusión mediática al que habitualmente asistimos no tiene que ver con aquel concepto.

No se busca castigar al autor de un acto de violencia que se inscribe en una verdadera pandemia de nuestro tiempo y del que son víctimas millones de mujeres en todo el mundo que no tienen ni la posibilidad de difusión ni las expectativas económicas de una mujer que, según sostiene su abogado, no tiene paciencia para esperar diez meses a que un debate oral ponga las cosas en su lugar.  Se persigue un hecho económico que deje a las partes satisfechas….y aquí no ha pasado nada. ¿Será por eso que el aborto inducido a golpes no está incluido en la causa?. Es posible…

Mientras situaciones inaceptables de violencia y abusos de esta magnitud sean terreno fértil para abogados que lejos de cumplir su papel de auxiliares de la justicia se limitan a poner sobre el tapete circunstancias que acerquen acuerdos financieros es imposible que se tome conciencia cabal de aquello que sigue siendo la cuestión de fondo: la dignidad de la mujer como parte del género humano.

Estamos frente a la oportunidad histórica de enterrar un patriarcado violento e impune que a cada paso surge a la luz con toda su pestilencia y su miseria. No podemos perderla por la banalidad de abogados, medios…y víctimas que supeditan su esencia a su interés.

Esta violencia -extendida por el mundo y destinada a someter por cuestiones de género- debería ser declarada crimen de lesa humanidad ya que reúne todos los requisitos para así ser considerada. Y si así no fuese que sea encuadrada al menos como un delito de acción pública, ejercido contra la sociedad y en función de los lasos y compromisos de la víctima con sus semejantes, de manera tal que no pueda ser agotado y acordado entre las cuatro paredes de un estudio jurídico.

En homenaje a quienes no tiene cámara, dinero ni abogados mediáticos.