Cafiero vuelve de EEUU recitando los viejos versos con nueva melodía

Por Redacción – Afirma traer el apoyo del gobierno de Biden a la negociación por la deuda sin aclarar si ello consiste en acompañar la propuesta argentina o al natural deseo de que haya acuerdo.

Las cosas por su nombre: no es lo mismo apoyar la llegada a buen puerto de una negociación que evite un cimbronazo financiero internacional y el aislamiento de un país a sostener que la postura de una de las partes debe ser la que se imponga. ¿Se entiende?.

Muchas veces la Argentina pretendió confundir a la opinión pública afirmando que los EEUU la apoyaban en diferentes negociaciones de su abultada deuda cuando en realidad lo que el país del norte abogaba era por un acuerdo que evitara una crisis.

Así le pasó a De la Rúa y su blindaje, a Alfonsín y su plan Brady, al propio Menem que debió aceptar un crecimiento descomunal del endeudamiento para evitar el default, a Macri en su obsceno acuerdo final con el FMI que también contaba «con el apoyo incondicional de Trump» que rápidamente recordó que nada tenía que ver con el insólito arreglo, al inepto Felipe Solá que aseguró un apoyo del presidente norteamericano que en realidad le había comunicado que las condiciones ofrecidas por Argentina eran inaceptables pero que siguiera negociando. 

Todos hablaron de un apoyo que solo existía en sus mentes calenturientas y acostumbradas a majear la realidad con el relato conveniente a flor de piel…

El comunicado del gobierno a través de la agencia oficial Telam pone en evidencia que, una vez más, la ficción le gana a la realidad: «El canciller Santiago Cafiero cerró hoy su visita a Washington, donde recogió el «firme apoyo» político del gobierno de Joe Biden a las negociaciones de Argentina con el Fondo Monetario Internacional (FMI), por la deuda de 44 mil millones de dólares que la administración de Mauricio Macri contrajo con el organismo multilateral, en 2018″.

¿A alguien se le puede ocurrir que los funcionarios de Biden se aliñen con el «Ah…pero Macri» en el que le gusta abrevar al gobierno kirchnerista?. Máxime cuando en aquel momento la administración norteamericana, que tiene poder de veto en el FMI, autorizó en silencio el descomunal envío de fondos.

La realidad es que la comunicación oficial del departamento de prensa del Secretario de Estado, Antony Blinken se limitó a sostener, por escrito y no de palabra como fue la versión argentina,  «Estados Unidos sostuvo que apoya firmemente las negociaciones con el FMI y aspira a una pronta resolución positiva»; muy lejos del «estamos con ustedes» como se pretendió torpemente.

El canciller argentino, quien emprendió el viaje de regreso a Buenos Aires, desplegó una intensa agenda de trabajo en los tres días que permaneció en la capital de los Estados Unidos, que incluyó reuniones de alto nivel con el objetivo de obtener señales concretas de apoyo político en semanas clave para las tratativas encaradas por el gobierno nacional con FMI. Todo lo que se trae es un «sigan negociando, pero presenten un plan económico sustentable».

Lo que no sería poco, si fuésemos un país serio y capaz de desarrollar una hoja de ruta que contenga una estrategia antiinflacionaria, un ahorro fiscal genuino, una política de crecimiento del trabajo real, un sistema previsional sustentable en el que los fondos de los jubilados no fuesen malgastados en actividades políticas paralelas y demagógicas, una profunda reforma política que hiciese caer la obscena masa de fondos públicos que se escurren por las grietas de la corrupción y, sobre todo, un modelo de país generado y sostenido en un gran acuerdo nacional que se convirtiera en una política de estado que dejase atrás el infantilismo de creer que la patria empieza cuando un nuevo presidente llega.

Pero en el país del relato, faltarán apenas horas para saber que el apoyo que cacarea nuestro mediocre canciller con antecedentes de fracasado librero no es otra cosa que la demostración de que ni siquiera ocupó su tiempo entre anaqueles para leer un poco de historia argentina.

Lo que nada mal le hubiese venido…