Un Lugar en el Mundo

Garino desde París: su experiencia en Tokio, la nueva vida de sus padres y una pérdida desgarradora

El marplatense de la selección argentina de básquetbol, Patricio Garino, habló de su flamante arribo a Francia, su paso por los Juegos Olímpicos con errores y aprendizajes, cómo es ser amigo de sus ídolos y el significado de Sergio Hernández en su carrera.

En diálogo con Florencia Cordero en el programa “Un Lugar en el Mundo”, Garino también abordó temas extrabasquetbolísticos que lo movilizaron emocionalmente: la mudanza de sus padres a España y el dolor de no poder volver a su ciudad en tiempos difíciles para estar cerca de sus afectos en un momento tan dificil como es el fallecimiento por COVID de uno de sus amigos de la infancia.

Un referente actual del deporte de Mar del Plata es, sin dudas, el exjugador de Orlando Magic en la NBA, quien está hace pocos días en lo que será su nueva aventura deportiva y de vida: El Nanterre, un club situado a sólo media hora de una de las capitales del mundo, París. Y desde allí narró sus sensaciones sin esconder su fascinación: “Todo el mundo me decía ´vos conocés París y te enamorás´; y dicho y hecho”. Reconoce que a pesar de que le gusta viajar “este año vamos a hacer pocos kilómetros, hay tanto para conocer en París, es tan maravillosa que no te da el tiempo para conocerla toda”.

Sin embargo, su llegada al equipo francés lejos de ser una elección entre muchas opciones como es de imaginar en un jugador de renombre, contó que “al no tener tanta consistencia de partidos y estar casi dos años yendo y viniendo por esas lesiones, fui a Tokio sin equipo, por ejemplo, no hubo una lluvia de ofertas, así que no es algo que yo pude elegir”.

Entre esas lesiones que nombra, está la que sufrió en el bíceps femoral en el partido contra España en el segundo partido de fase de grupos en Tokio 2020 que lo marginó de todo el torneo: “No fue fácil, en el momento (la noche del partido con España) la verdad que la pase muy mal”. Comentó además que intentó seguir entrenando y que hizo un esfuerzo muy grande por poder estar en la cita olímpica, cosa que habló con el entonces entrenador “Oveja” Hernández y su cuerpo técnico: “Hable mucho con Sergio, con los asistentes técnicos y más que nada con los preparadores físicos, los fisios, me ayudaron muchísimo porque venía con un par de meses sin poder jugar y apenas entrenando, operaciones, COVID y pequeños retrasos. Me entrené doble turno casi todos los días durante 20 días, pero bueno, se ve que no fue suficiente y mi cuerpo todavía no estaba preparado. Yo decidí jugar igual, era algo que podía pasar y lamentablemente paso.”

Garino dice que la experiencia en estos Juegos fue rara y que no pudo disfrutarla por las condiciones en la que se celebraba el evento, ya que esto generaba distracción, estrés y hasta depresión en los atletas y que esto fue un atenuante en el rendimiento del combinado nacional ya que se suspendieron los amistosos en Japón y que lo más cercano a una preparación fue en Las Vegas, donde tenían miedo de contagiarse por la extrema liberación que se vive en Estados Unidos con respecto al COVID.

No obstante, pese a que la experiencia en Tokio no fue la esperada en lo individual por su lesión y en lo grupal por los resultados, «Pato» rescató enseñanzas: «Aprendimos un montón de cosas, en la parte de liderazgo donde recaímos mucho en Luis (Scola) y podríamos haber dado muchos un paso adelante. En la preparación, institucionalmente se pudieron haber hecho mejor las cosas para que nosotros lleguemos mejor y también individualmente caímos en la resaca de lo que fue el Mundial de China que nunca pudimos cerrar ese ciclo.

En ese sentido, profundizó sobre el impacto del subcampeonato del mundo de 2019: «Creo que los primeros tres días de entrenamiento los perdimos hablando de lo que fue ese Mundial, cuando el equipo había cambiado: muchos en la NBA, muchos creciendo a pasos agigantados en Europa y otros como yo que no estábamos en ritmo, “Tortu” (Deck) que no estaba, Luis (Scola) con dos años más, muchos factores que no vamos a permitir que pasen en un futuro porque sabemos que nosotros a pesar de tener el talento, no tenemos el dominio que tienen otros equipos sea físico, de velocidad, tenemos un límite muy finito y tenemos que rozar la perfección para estar en los lugares altos de los torneos. No queremos que pase de nuevo”.

Dentro del juego olímpico, le tocó vivir algo muy particular, la despedida de Scola: “Ese aplauso fue interminable, nadie paraba de aplaudir, todo el mundo parado, Luis tratando de no llorar, muchos nos pusimos a llorar ahí mismo. No dimensionamos lo que es Luis en el mundo FIBA, yo tengo una imagen clarita de mirarlo a Luis ya quebrado, mirando la mesa de control, todo el mundo parado aplaudiendo, los árbitros medio lloriqueando, fue algo realmente muy emotivo”, recordó conmovido. Y agregó: “Luis es nuestro padre adentro y afuera de la cancha, él nos dejó estar donde estamos”.

Scola, Ginóbili, Nocioni, son referentes de la generación dorada y todos compartieron con Garino distintos momentos, el alero reflexionó al respecto: “Jamás en mi vida me hubiera imaginado que iba a vivir tantas experiencias y situaciones con ellos que hoy en día puedo decir que no fueron solo compañeros sino amigos que siguen en contacto continuo (…) Es algo que no lo puedo creer, este tipo de cosas me da fuerzas para seguir y, por qué no, ser nosotros los próximos que podamos dejar ese legado y motivar a chicos como lo hicieron ellos”.

Respecto a la no renovación como entrenador de la selección argentina de Sergio Hernández, dijo que fue el mejor entrenador que tuvo en su vida y que “que el hecho que en la selección nos haya ido tan bien y nos vaya tan bien es que cada uno tiene bien identificado esos roles y él fue el indicado para ayudarnos con ese objetivo”. Sin embargo, mostró preocupación por la elección del sucesor ya que según el propio jugador: “Hoy en día estamos totalmente en blanco, no tenemos idea de nada, comunicación con la CABB no tenemos, no sabemos qué camino van a tomar. Sería una pena que venga alguien y nos pida lo contrario a lo que venimos haciendo”, expresó preocupado.

Por último, Garino contó acerca de sus padres que recientemente se fueron a vivir a España: “Es un cambio que ellos anhelaban mucho y necesitaban por cómo estaban las cosas en Argentina”, comentó. Además contó su felicidad por emprender junto a ellos y sus socios un negocio de venta de empanadas por la vitalidad que le dio a sus viejos esta nueva aventura especialmente a su padre, quien por esa tranquilidad mental hoy le cuenta anécdotas que nunca ha contado sobre su vida.

Visiblemente emocionado al recordar a Mar del Plata, a sus amigos del Santa Cecilia, en especial a Ariel Cuffaro, quien lamentablemente tenía cáncer de colon y murió por haberse agravado su estado de salud tras contagiarse de COVID. Impactado emocionalmente por la mala noticia, Garino cerró la nota diciendo: “La vida toma distintos caminos y uno deja de hablar, sigue el camino de su vida, pero no significa que se olvida. A veces la vida es muy injusta y hay que aprovechar cada momento que tenemos con todos. Quiero mandarles un saludo grande a todos. Es un momento que me gustaría estar ahí”.

La nota completa con Patricio Garino en «Un Lugar en el Mundo» por Radio Brisas

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