CEMA: cuando el rencor vence a la razón y afecta a la gente

(Escribe Adrián Freijo) – Carlos Arroyo ha resuelto, en conjunto con el gobierno provincial, convertir a CEMA en un centro de derivación regional lo que supone un verdadero disparate.

Durante décadas Mar del plata sufrió “renguera” en materia de atención de salud. La presencia del imponente Hospital Regional (hoy Interzonal General de Agudos) tenía como único eslabón previo a las salas barriales de salud que solo en los últimos años fueron jerarquizadas por la administración.

 

De hecho el gigantesco HIGA se transformó en sí mismo en otra “salita de barrio”. A su guardia concurrían miles de marplatenses y bataneases para ser atendidos de pequeñas patologías y traumas que nada tenían que ver con su especialidad en enfermedades agudas.

 

La aparición del CEMA, sin duda el hecho más importante en la atención de salud en los últimos cuarenta años, supuso no solamente un salto cualitativo gigantesco en lo que tiene que ver con la aparatología médica, sino uno no menos significativo en cuanto a las prestaciones a las que ahora podían acceder sectores de bajos recursos que hasta el momento de su puesta en marcha solo sumaban padecimientos a los problemas de salud que pudiese aquejarlos.

 

Cardiología de adultos y pediátrica,, Laboratorio de alta complejidad , Enfermería, Neumonología de Adultos y Pediátrica, Neurología, Gastroenterología pediátrica y adultos ,Otorrinolaringología, Alergología, Oftalmología, Nefrología, Hepatología, Clínica Médica, Reumatología, Ginecología/Obstetricia, Endocrinología Adultos y pediátrica , Diabetología, Odontología, Trabajo Social, Oncología, Urología, Radiología digital convencional y contrastada, Mamografía, Ecografía general, ginecológica, Tomografía axial , Infectología, Farmacia y otras disciplinas médicas encontraban en el CEMA lo último en tecnologías y a especialistas en cada cuestión, ahora al servicio de la gente.

 

Pero el CEMA contiene en sí mismo un pecado original: fue ordenado y construido durante la gestión de Gustavo Pulti y es evidente que la principal –y tal vez única- estrategia de la actual administración radica en demonizar y si es posible destruir todo lo que se haya hecho en aquel tiempo. Aunque lograrlo tenga como precio perjudicar el derecho de los más humildes a una salud de calidad.

 

El argumento de la falta de presupuesto –esgrimido por el intendente Arroyo para todo lo que sea una obligación municipal salvo para asignarse obscenos salarios para él, sus familiares y amigos– es en si mismo una entelequia: la salud, como la educación y la seguridad, nunca son un gasto y de manera alguna puede ser medida con la ecuación “costo-beneficio”. Porque es un servicio indelegable del estado.

 

La medida que se tomará representará la desaparición del CEMA como fue pensado y lo someterá a las mismas tensiones de sobre demanda que padece el HIGA. Pacientes de todos los partidos vecinos serán derivados a sus instalaciones, con las consecuencias de hacinamiento y deterioro que tan notorias son en el gigante nosocomio.

 

Pero Arroyo habrá logrado su objetivo “despultizador” y tal vez algún funcionario de su entorno, con intereses comerciales en una empresa de ambulancias y traslados, termine consiguiendo algún contrato que lo enriquezca en corto tiempo.

 

Nada nuevo bajo el sol de una sociedad enferma…que parece insistir en no ser nunca bien medicada.