Chau, chau, chau, chau: Marcelo no se bancó el baile por su sueño

Redacción – Quería ser el Berlusconi argentino. De los medios al fútbol y del fútbol al poder. Pero “los chicos malos” le mostraron el dulce, lo metieron en la picadora y ya pintaba “pa’ chorizo”.

Marcelo ya lo sabe: ni Moyano es Larry  De Clay ni Ciqui Tapia es Marcelo Polino. Los nombrados más Daniel Angelici, al que solo falta que le llamen Don Daniel y/o Padrino son chicos malos a los que no le gusta que el muchacho de la tele venga a querer escupirles el asado.

Moyano, Tapia y Angelici: los chicos malos se juntaron y actuaron.

Además está Mauricio -el que pone cara de bueno mientras lustra la bayoneta- que de tonto no tiene un pelo y se dió cuenta que el showman argentino quería dos cosas que él se había reservado para sí: una banda celeste y blanca sobre el pecho y una lapicera para firmar un contrato millonario con alguna empresa que lograra quedarse con las transmisiones de fútbol por TV.

Y los chicos malos, que casualmente se juntan cuando ven peligrar sus privilegios, actuaron “rápido y furioso”: San Lorenzo comenzó a perder tupido de la mano de árbitros que siempre se equivocan, Carrefour postergó “sine die” la firma del traspaso definitivo de la parcela que el club de Boedo necesitaba para cubrir la superficie mínima exigida para su proyecto,

Cristóbal López: “alguien” le facilitó el dinero para neutralizar a Marcelo

Cristóbal López consiguió “sorpresivamente” los fondos necesarios para mantener el control de Ideas del Sur y le plantó bandera al intento independientista de Marcelo y como si esto fuese poco la AFA le comunicó que no iba a tener el manejo absoluto de la Selección y que la Super Liga tendría cambios profundos en cuanto a disponer de los fondos se trata.

La tormenta perfecta, el mensaje imposible de no atender, toda la carne puesta al asador y Marcelo con destino de ensalada secundaria.

El hombre, ni lerdo ni perezoso, hizo cuentas y llegó a la conclusión que debía quedarse solo con aquello que lo hace fuerte: la tele.

Diego y Marcelo: Los enemigos de mis enemigos…¿son mis nuevos amigos?

“Ahora me van a tener que aguantar en la pantalla y con los tapones de punta” pensó para si. Aunque no pocos digan que aquella charla de cuarenta minutos en la que limó las asperezas con Diego Maradona tuvo mucho que ver con esta retirada estratégica.

¿Hartazgo?, ¿derrota?….o un paso atrás para dar después dos al frente.

El tiempo lo dirá, aunque en esta vergüenza llamada fútbol argentino algo quedo otra vez en claro: entre bueyes…hay cornada.

¿Habrá chance de clonar a Don Julio?