Con una exhibición César Cuenca se consagró campeón del mundo

Derrotó por puntos al chino  Ik Yang en Macao, demostrando no tan solo su técnica atildada sino también una personalidad propia de un campeón que parece llegar para quedarse.

César Cuenca se ha convertido en un personaje diferente para el boxeo argentino. Y a él le gusta que lo llamen así, “El Distinto”, pero por su estilo pugilístico, en donde hay que comprar una lupa enorme para encontrar un nocaut en su record profesional. Piernas muy veloces, gran capacidad defensiva, movimientos constantes, pero muy poca explosión: solamente 2 nocauts en 47 peleas realizadas, todas victorias. Sí, porque además, y a los 34 años, marcha invicto como profesional, desde que se inició como tal en 2002.

Y hoy, en la noche de Macao (China), demostró el porque del apodo. Con tranquilidad, remontando los momentos difíciles de su caída en el sexto round, y con un boxeo ajustado pero agresivo -sin abandonar esa telaraña defensiva que se convierte en un rompecabezas imposible de armar para sus rivales- logró una aplastante victoria frente a un boxeador con un récord de triunfos por KO que lo hacían en principio parecer más de lo que realmente fue.

Ik Yang, tiene un record que habla de su potencia, ya que suma 14 nocauts en 19 peleas, todas ganadas, también invicto hasta esta noche.

Las tarjetas de los jurados marcaron un claro 117-110, 116-110 y 116-111; aunque con solo ver el estado en que quedó la cara del oriental supusieron apenas una formalidad.

César Cuenca es desde hoy el nuevo campeón mundial de los super ligeros de la FIB.

Se cansó de ser el retador oficial en varios rankings, incluyendo el de la WBO. Respuesta habitual: “No tiene estilo comercial, no da espectáculo, la televisión no lo quiere”.
“Yo no tengo la culpa, siento el boxeo a mi manera y en mi manera está divertirme, boxear, no pelear poniendo la cara. El día que me pusieron un rival difícil, le gané ampliamente, pero no me sirvió para nada”, afirmaba hasta hoy.

La historia comienza a ser otra.