Concejo Deliberante: de los chicos crudos a los niños envueltos

Por Adrián FreijoLas idas y vueltas del bloque de Unidad Ciudadana terminaron convirtiendo la sesión preparatoria en una verdadera lotería de resultado incierto. La política al palo.

Cuesta encontrar otra definición que no sea «vergonzoso» para una reunión como la que se llevó a cabo en la Sesión Preparatoria del Concejo Deliberante de General Pueyrredón. Cuatro horas de demora para el inicio, con invitados esperando pacientemente en sus asientos, al menos hasta que la cosa se convirtió en insostenible y todos -menos los sufridos representantes de las FFAA que allí estaban en un acto de servicio aún más tedioso que la espera en un desfile- fueron alejándose del recinto y volviendo a sus interrumpidas actividades.

¿Qué había pasado?…que los ediles del oficialismo no se habían puesto de acuerdo en quien debía presidir el cuerpo en este año legislativo que, a juzgar por su ajetreado inicio, va a traer consigo la peor cara de la política, la chicana como instrumento y las elecciones como horizonte en una ciudad que necesitaría que los esfuerzos se centraran en otras cuestiones.

Cambios de última hora, marchas y contramarchas y una inocultable sensación de ruptura en Cambiemos que a poco de avanzar en la agotadora jornada quedaría patente hasta para los más distraídos.

Cuando Guillermo Arroyo pidió un nuevo e insólito cuarto intermedio «para encontrar un consenso» la respuesta de los bloques de la oposición -a los que a esta altura se había sumado el radicalismo, plantado en su posición de que se reeligiesen las autoridades que conducían al cuerpo hasta hoy- no se hizo esperar.

Tal vez la postura más vehemente fue la del bloque de Unidad Ciudadana que no solo rechazó la moción del hijo del intendente sino que adelantó que se mantendría en los acuerdos previos que postulaban la continuidad de Sáenz Saralegui que, hasta pocos minutos antes, era el propuesto en las reuniones previas por el oficialismo. En buen romance, se comían los chicos crudos.

Sin embargo, algunos llamados telefónicos mediante, pocos minutos después la postura había cambiado: ahora aceptaban el cuarto intermedio y adelantaban su voto por el candidato que propusiese Agrupación Atlántica sin detenerse en un nombre determinado. Y a todos los presentes les quedó la sensación de que algo estaba comenzando a cocinarse….

Aprobado el receso la división en el bloque de Cambiemos quedó expuesta como nunca: Vilma Baragiola encaró furiosa a Mauricio Loria y le espetó a los gritos que «ustedes son los culpables de este papelón; hoy quedó expuesta la nueva alianza de Arroyo con Unidad Ciudadana. Ustedes están rompiendo Cambiemos en Mar del Plata». Los circunstanciales testigos no podían dar crédito a lo que estaban escuchando.

De vuelta de la reunión realizada en Presidencia durante el cuarto intermedio -a la que no asistió justamente quien la había solicitado- los que haya ocurrido en materia de negociaciones y que fuese anticipado por la furia de la pre candidata de la UCR quedó expuesto. Ya no había chicos crudos y lo que se había cocinado se parecía más a los tradicionales «niños envueltos», esa comida de nuestros abuelos en la que nadie sabía que había adentro pero había que comerlos lo mismo.

Ahora Unidad Ciudadana se abstenía, el candidato propuesto por Agrupación Atlántica –el ubicuo Alejandro Carrancio prolijamente empilchado con traje de asumir algo– anunciaba que se votaría a si mismo y el radicalismo estrenaba su carácter de oposición formal insistiendo en la postulación del hombre al que el propio intendente había ordenado voltear.

Y así, en medio de tanta voltereta y crispación, Sáenz Saralegui continuará siendo presidente de la corporación legislativa, cada vez más lejos del calor oficial y con el peligro de convertirse en un solitario bastión en medio de tantas internas y rencores.

¿Habrá tenido razón Vilma Baragiola?, ¿se rompió Cambiemos y ahora Arroyo va por una alianza con el peronismo?, ¿estarán todos de acuerdo en Unidad Ciudadana con lo que pareciera estar en gestación?. Y en todo caso...¿es esta la idea del oficialismo de como debe encararse un año electoral?.

Tras el bochorno llegó al recinto el intendente y comenzó a desgranar un largo discurso que le insumió casi tres horas. Anunció que va por la reelección, habló de palos en la rueda puestos por los concejales, retomó sus viejas inquinas y peleas y planteó una realidad que no se condice con lo que el ciudadano de a pie suele observar.

Pero…en medio de semejante sainete, todo es posible y será motivo de otra nota…