Concejo: una puja marcada por la indiferencia y la especulación

Por Adrián FreijoEl presupuesto y el aumento de tasas será la primera gran puja del período y servirá para visualizar alianzas y acuerdos para lo que resta del año. Tensiones y especulaciones.

Cada año se renueva la puja por el presupuesto y el aumento de tasas. Puja que, por otra parte, suele contar con la indiferencia absoluta de una sociedad que sabe que, cualquiera sea el resultado de los torneos dialécticos, poco y nada de lo que allí se resuelva se verá luego volcado en realidades que le sean útiles a la gente.

Y es que desde ya hace muchas décadas la caída de la recaudación y su licuación por medio de la inflación convierten en frágiles enunciados lo que a esta altura del año pretende ser un verdadero cálculo de recursos. ¿Quién puede proyectar algo en una economía que ya discute si la devaluación del peso alcanzará en 2023 el 50% ó más?.

Para lo que si son útiles estas tediosas reuniones a las que los funcionarios oficialistas concurren a contar todo lo bueno que se disponen hacer y la oposición los espera para explicarles los mil motivos por los que fracasarán, es para poder percibir alianzas, acuerdos y estrategias que toman especial vuelo cuando la composición del cuerpo legislativo logra que la aprobación o rechazo de algún proyecto dependa más de pequeños bloques de escaso sostén electoral que de los dos grandes conglomerados -Juntos y el Frente de Todos- que en conjunto se quedaron con el 75% de los votos y sin embargo dependerán de acordar con dos fuerzas -Acción Marplatense y Crear Juntos- que aún por poco no llegaron al piso mínimo para lograr ingresar algún edil.

Y que, sin que pueda plantearse duda alguna, transitarán el año buscando alianzas que les permita sumarse en el próximo turno electoral con chances reales de no caer definitivamente del espacio del poder real.

Claro que del derrotero de la gestión de gobierno de Guillermo Montenegro -que deberá encarar la segunda parte de su mandato sin el paraguas de la pandemia y con una cantidad de exigencias y reclamos sociales a los que ahora si deberá darse respuesta urgente- y de la capacidad, no muy a la vista por ahora, del Frente de Todos de cambiar una oferta que en personas e ideas ha demostrado estar definitivamente agotada, mucho dependerá que otras fuerzas no logren un crecimiento propio -y hasta acuerdos que hoy parecen impensados- que cambien el panorama político local. Aunque esto último, de la mano de las ambiciones personales, parece más difícil que lo primero: ni el kirchnerismo quiere cambiar ni las fuerzas menores parecen darse cuenta que la sociedad exige hoy posiciones claras, definidas y que nada tengan que ver con la especulación momentánea.

El desconocimiento de personajes, partidos, temas y propuestas que la gente muestra ante cada consulta nos exime de mayores comentarios: la política juega a una cosa y el vecino a otra muy distinta.

Con solo no confrontar, mantener el tono del mensaje y ajustar algunos aspectos débiles en materia de comunicación política el oficialismo parece llevar una ventaja que puede ampliarse más por errores ajenos que por aciertos propios.

Todo esto comenzará a discutirse esta semana cuando, reiteramos, a espaldas de una sociedad ajena y desinteresada los concejales comiencen a recorrer la larga maratón de discursos, prejuicios y supuestos que hablen de números que en pocos meses serán una parte más de la ficción argentina.

Pero que pueden ir mostrando quien es quien en eso de «cada cual atienda su juego»…