Coronavirus en Argentina: dejar de oír y comenzar a escuchar

Por Adrián FreijoLa curva de contagios crece y seguramente en unas semanas estaremos en el pico del drama viral. ¿Cómo puede haber tanta gente que haya oído sin escuchar?

Escuchar significa «poner atención o aplicar el oído para oír alguna cosa». Por tanto es una acción  voluntaria e implica intención por parte de quien la lleva adelante. Se diferencia de oír que se limita a «percibir por el oído un sonido o lo que alguien dice».

Traspasada por el prejuicio y la frivolidad la sociedad argentina hace muchas décadas que oye…pero no escucha.

Esta semana la curva de contagios ha crecido marcadamente en el país, sobre todo en el área metropolitana -CABA y Gran Buenos Aires- y en algunas grandes ciudades. Y con este fenómeno aparecieron, en las calles y en los medios, voces críticas acerca de la estrategia llevada adelante por el gobierno nacional.

Seguramente cuando todo esto termine deberemos analizar en profundidad algunas cosas que decididamente andan mal entre nosotros. Y la liviandad, carencias culturales y ausencia de cualquier límite moral en los medios de comunicación debe ocupar uno de los primeros lugares de ese debate. La pandemia nos ha permitido observar el grado de mediocridad, irresponsabilidad y limitación de quienes, parados frente a una cámara, un micrófono o las teclas de un ordenador, emiten sonidos inconexos, sin fundamento alguno y con la evidente convicción de estar por encima del resto de la sociedad. Fatua pretensión, propia de la triste soberbia del bruto.

Pero como conjunto deberemos comenzar a transitar el largo camino de la madurez social y para ello nada mejor que aprender a escuchar, luego meditar y solo después resolver y hablar.

Y dejar de oír, para luego parlotear sin fundamento ni conocimiento alguno.

¿No había dicho el presidente en su primer mensaje público anunciando la cuarentena, asesorado por un comité de expertos de cuya solidez profesional es imposible dudar, que el pico de la enfermedad se daría entre fines de mayo y mediados de junio?. 

¿Lo escuchamos? no. ¿Lo oímos?….seguramente sí.

Por que es exactamente lo que está pasando y ello indica que la estrategia de aplanar la curva de contagios en el tiempo ha sido exitosa y nos ha puesto en el lugar en el que las autoridades aspiraban que estuviésemos a esta altura del aislamiento. Y tal vez por ello, aún asumiendo los costos que pueda representar para cada uno de nosotros, deberemos aceptar una prolongación del aislamiento que nos mantenga en el camino que estamos transitando.

Podemos discutir las estrategias económicas, criticar las miserables especulaciones políticas y hasta analizar si alguna otra forma de encarar la cuestión pudo ser más exitosa. Todo es materia opinable,

Pero no podemos negar que el gobierno ha seguido el camino elegido y está consiguiendo los resultados y en los tiempos exactos que había anunciado. Y que oímos sin tomarnos el trabajo de escuchar.

Cuando observamos alrededor nuestro y vemos el drama de Brasil, la explosión del COVID-19 en Estados Unidos, la muy delicada situación por la que atraviesa México, la crisis en el Reino Unido o la cantidad de muertos en España e Italia, no debemos soslayar que sus gobernantes pretendieron minimizar los riesgos y hoy tienen la consecuencia de su irresponsabilidad enquistada en sus comunidades.

Ellos prefirieron oír sus discursos demagógicos y no escuchar la voz de los expertos. Así les fue…

No hagamos nosotros lo mismo…