CORONAVIRUS: ¿HAY ALGO QUE NO SABEMOS?

Sorpresivamente el presidente pide endurecer el aislamiento, critica veladamento lo hecho por Rodriguez Larreta y sostiene la posición de Kicillof que lo acompaña en su postura. ¿Qué está pasando?.

Algo huele mal en la Argentina. Lo que hasta ayer era de una forma hoy parece haber mutado en una visión pesimista y dramática.

El presidente Alberto Fernández se jactaba de haber elegido una estrategia que era exitosa y nos colocaba por encima de todos los países de la región y casi todos los del planeta. No dudaba entonces en señalar por su nombre a esos países y sus gobiernos, utilizando un tono que él suponía doctoral y no pocos le aconsejaban evitar por ofensivo.

Le contestó Chile, lo hizo airadamente Suecia, groseramente Brasil, prudentemente Uruguay. Y en todos los casos lo hicieron con una premonición que ahora comienza a tomar forma: cuando esto termine veremos como son las cosas.

En ese optimismo lo acompañó Horacio Rodriguez Larreta quien además presionaba constantemente para autorizar la apertura de comercios y permitir el retorno a una normalidad creciente. Si hasta lo que parecía imposible desde la posición ideológica de cada uno terminó ocurriendo  y ambos aplaudieron la decisión de aislar barrios enteros. No vaya a ser que los pobres salgan a infectar a la clase media porteña.

Hoy ya no caminan tan juntos. Alberto desliza que quien hasta ayer era su socio operativo en el «exitoso camino elegido» puede haberse equivocado. Y al tiempo que pide volver a un aislamiento más estricto sale a avalar al gobernador de la provincia de Buenos Aires Axel Kicillof quien hasta ayer aparecía como el malo de la película.

«La CABA y Buenos Aires tienen similar número de contagios» dice el presidente, «pero la provincia tiene tres veces más habitantes que el distrito capital» agrega ahora. ¿ No lo sabía?, ¿no lo pensó cuando acompañaba a Larreta en su autosatisfacción frente a lo hecho?.

Lo concreto es que los contagios se han disparado, las caras largas de funcionarios y especialistas permiten suponer que las cosas comienzan a complicarse y los argentinos no podemos dejar de preguntar si las cosas estaban tan bien como nos decían que estaban.

Tras casi tres meses de encierro comenzamos a sentir que algo está pasando…y nos gustaría saber de que se trata.

Sin autobombo ni flagelación. Solo la verdad.