Coronavirus: lo que la ciudad tiene y no está utilizando

Por Adrián FreijoDesde el municipio se tuvo una primera reacción que fue adecuada y oportuna. Pero algunos síntomas de duda y especulación aparecen en el horizonte.

Todas las medidas tomadas por la administración municipal desde el inicio de la crisis del coronavirus fueron acertadas, aprobadas por la población y dirigidas en el sentido correcto de lo que se intentaba hacer.

El control de los horarios comerciales, la conectividad con los ciudadanos, la información diaria de todo lo que iba ocurriendo, la anticipada disposición del cierre de lo colegios y otras tantas decisiones aprobadas dieron a la comunidad una señal de seriedad, compromiso y voluntad de protagonismo a la hora de decir presente.

Sin embargo en las últimas horas un aire enrarecido comenzó a sobrevolar la cuestión y no son pocas las preguntas que nos hacemos al respecto.

La aparición de la noticia de la construcción de un hospital, en el predio del HIGA y en el tiempo récord de un mes, terminó siendo una cuestión más efectista que efectiva. El tamaño del nosocomio y la cantidad de camas que allí se instalarán no es mucho más que un aporte, tan necesario como insuficiente.

A lo que debemos agregar la desagradable sensación de algún rictus de especulación política -tal vez como miserable respuesta a la celeridad con la que Guillermo Montenegro se puso a la cabeza de los acontecimientos- tendiente a mostrar una híper actividad del gobierno provincial en la ciudad y que, en los hechos, lejos está de ser tal.

Miserias de la política que nunca podemos dejar atrás…

Claro que ahora se trata de preparanos en serio para lo que viene, que no va a ser poco ni va a ser corto.

Y es ahí donde sorprende que desde el municipio no se haya comenzado a organizar una estructura de contención que Mar del Plata y Batán tienen al alcance de la mano, producto de muchos años de avanzar, aún a los tumbos, en un sistema de salud que cuenta con 33 centros, muchos de los cuales están en condiciones de convertirse en la emergencia en pequeños hospitales específicamente abocados a la atención del coronavirus, pudiendo inclusive contener muchos de ellos una cantidad de camas para internación que van a ser necesarias.

No se trata de disponer de la totalidad; designando de manera estratégicamente geográfica a ocho o nueve de ellos, los demás podrían continuar con sus tareas específicas -que vaya si serán cada vez más necesarias- y los vecinos de los barrios en los que se encuentran los elegidos solo tendrían que trasladarse algunas cuadras más para ser atendidos.

Y también sorprende que se haya olvidado una experiencia que fue altamente exitosa cuando la epidemia de H1N1: instalar en el Polideportivo Islas Malvinas el centro neurálgico de la lucha contra esta pandemia, teniendo en cuanta además que -tal cual ocurre por estas horas con centros deportivos y gimnasios de todo el país- está en condiciones de ser convertido en lugar de internación. Lo mismo que los polideportivos barriales, al menos aquellos que se encuentran en condiciones operativas para ello.

Y ni que decir de las instalaciones del CEMA, que nos entregan un plus de calidad en la atención sanitaria que no es común encontrar en otros municipios. Pero que tal vez debería ser repensado para este tiempo de emergencia…

Un cuadro virtuoso que se cierra con el INE Juan H. Jara, ya  integrado al sistema de testeo nacional y que nos ofrece la posibilidad de saber en pocas horas cual de los casos sospechados es positivo.

¿Conoce el lector otro distrito que cuente con dos hospitales generales, 33 centros de salud, un hospital intermedio, un instituto en condiciones de detectar en horas los casos de contagio y un complejo polideportivo de la magnitud del nuestro y que ya ha sido probado como centro operativo en una epidemia anterior?.

Es cierto que los primeros pasos fueron dados en la dirección correcta; pero ahora hay que potenciar lo que se tiene y no se observa el músculo necesario para tomar decisiones. Como la de comunicarle al gobernador y al presidente que más que construir un hospital en tiempo récord, que no aportará demasiado en materia de internación, no estaría de más enviar a General Pueyrredón instalaciones y mobiliario para equipar los centros de salud y polideportivos de los que hablamos en esta nota. Y aunque todo aporte es bienvenido, deberían los poderes centrales velar por asegurar el material humano que será necesario para atender la demanda que se espera no más allá de los próximos veinte días.

Estamos hablando de generar muchas camas disponibles y convertir a Mar del Plata en la única ciudad de la provincia, y una de las pocas del país,  con más de una decena de hospitales con capacidad de internación y tratamiento para contener una situación que ojalá no lo requiera.

Y también de generar una estrategia propia, completa y  agresiva, en base a una infraestructura única que hacen de General Pueyrredón un distrito con capacidad de respuestas óptimas. Más allá del efectismo que pueda intentarse desde otra jurisdicción y que no debería detener al intendente en el desarrollo de este proyecto totalizador.

Cuidado, el tiempo pasa y no deja lugar para la parálisis ni la confusión. Y mucho menos para las especulaciones políticas miserables…