CORRUPCIÓN: NOS QUEDAMOS SIN TIEMPO

La corrupción política, los negocios turbios de la policía, la complicidad de las empresas que realizan obra pública, las mafias en la aduana. ¿Cuántos años hace que escuchamos hablar de esto?

Ahora sale a la luz el pago de coimas a la policía provincial por parte de los pasadores de juego clandestino. ¿Pero es que existía un solo habitante de Buenos Aires que lo ignorara?. Estamos frente a uno de esos casos -demasiados en la Argentina- en que una revelación periodística es un escándalo pero no es una noticia.

Y esto se reitera en forma lamentable a cada paso. ¿Alguien desconocía el sistema de «retornos» de la obra pública en el país?, ¿alguna persona duda que la prostitución pueda tener el nivel de exposición que tiene en todo el territorio nacional sin que políticos y policías reciban algún dinero para mirar hacia el costado?, ¿es posible tener acceso a productos de contrabando con la facilidad que tiene cada argentino -desde cigarrillos hasta obras de arte de valores millonarios, pasando por todo tipo de sustancias ilegales o armas- sin que en la aduana esté enquistada una mafia que digita el tráfico de contenedores a su antojo y a cambio de millones de dólares?.

¿Quiere que sigamos?…tráfico de armas para delinquir, drogas al menudeo, piratas del asfalto, entraderas y salideras bancarias, pasos fronterizos liberados, barras bravas, compra y venta de autos robados, zonas liberadas para cometer delitos…todo requiere del visto bueno de autoridades políticas y policiales y ese visto bueno tiene un precio que se paga religiosamente.

¿Usted cree sinceramente que nosotros podemos convencernos que lo de Lázaro Báez o los millones de Cristina y su gente nos sorprende?. Pueden impactarnos –sobre todo porque ya no podemos afirmar que «yo no sabía»– pero ¿sorprendernos?; no seamos chantas…

Ya no hay margen; llegó el momento de un verdadero Nunca Más en materia de corrupción.

Pero para lograrlo hará falta un compromiso militante de todos los argentinos -saliendo a la calle si ello fuese necesario- ya que se trata de cambiar las reglas de juego de la política, arrasar con las cúpulas policiales y reestructurar las fuerzas de seguridad, endurecer las leyes que castigan las prácticas corruptas y revisar hasta el hueso un Poder Judicial viciado desde su base con estos vicios.

Si no…no sirve. Y si no sirve en muy corto tiempo seremos una sociedad rehén de los delincuentes.

De los que quieran serlo y de aquellos a quienes nosotros elijamos con nuestro voto.