COVID: La verdadera cara de un sistema que se queda sin respuestas

Por Adrián FreijoEl crecimiento de casos y el preocupante porcentaje de camas COVID ocupadas obliga a mirar lo que ocurre con la capacidad de respuesta. Y no es nada tranquilizador…

Todos esperan que las próximas dos semanas sean clave para Mar del Plata en lo que tiene que ver con su capacidad de respuesta frente al avance de los contagios. Pese a la constante apertura de nueva actividades -lo que podría tener un freno en algunos días si los números siguen  creciendo- el parte diario que entrega la Secretaría de Salud da cuenta de un alarmante avance de las camas COVID ocupadas, lo que genera dudas acerca del tiempo con el que se cuenta antes que colapse el sistema. Y las luces son, por lo menos, amarillas…

Frente a esto la respuesta del estado ha sido la apertura del Hospital Modular, algo que la comunidad esperaba, que se demoró demasiado y que al fin apareció como una alternativa superadora para enfrentar el peligro.

Sin embargo no es lo que observa el personal de ambos establecimientos vecinos -el HIGA y el propio Modular- que ven con sorpresa que lo que debió ser una complementación se ha convertido en una sorda lucha por los equipamientos, insumos y sobre todo profesionales de la salud. Y es que pese al tiempo transcurrido no se han producido las designaciones necesarias para que todo funciones con normalidad y sin el estrés que el tratar de acomodar las piezas se refiere.

Desde ATSA, el gremio que nuclea a los trabajadores de la salud, se ha mantenido una postura de firmeza en los reclamos pero de una prudencia encomiable. Y es que Lauda Delpir, su siempre combativa y constante conductora, considera que estos no son tiempos para transmitir alarma aunque el paso de los días van encerrando a la organización y agotando la necesidad de respuestas.

Y es que al desmedido esfuerzo al que están sometidos los médicos, enfermeros y personal de apoyo se suma la cuestión de la insuficiente remuneración de la gente. El sueldo promedio del personal de enfermería es de $ 35.000 y en los últimos tres meses le han dejado de pagar plus salariales que venían cobrando históricamente. A lo que se agrega la finalización inminente del plus no remunerativo que les había sido otorgado.

Por falta de personal -ya que se inició el trabajo del modular sin los nombramientos suficientes, a las disparadas y para acallar las dudas que planteaba la prensa-  se ha ido trasladando personal del HIGA al nuevo establecimiento. Eso hace que lo que debió ser un trabajo complementario se haya convertido en uno alternativo y de  respuesta insuficiente.

En el HIGA se los estabiliza y luego se los transfiere al Modular. Hay personal que presta funciones en ambos establecimientos, y se encuentra además con la necesidad de cruzar de uno al otro, a cualquier hora de la noche, sin las mínimas condiciones de seguridad y por el medio de un descampado cuya distancia queda en evidencia en la foto que ilustra la presente nota.

El sector COVID del HIGA, donde se recepciona a los pacientes, funciona de 8 a 20 hs. por que es en el horario que hay médicos. Fuera de ello quienes llegan con síntomas son atendidos por personal convocado desde la guardia, con el riesgo que esto representa para los demás pacientes que se acercan al lugar por otras patologías.

Existen muchas dudas acerca de los datos que se entregan con respecto a pacientes recuperados. Por una cuestión de costos no se está cumpliendo con el protocolo de los dos hisopados, que deben dar negativo, después de la cuarentena de 14 días. Se estira un poco más el aislamiento y se da el alta sin realizar las dos pruebas exigidas. El personal de salud manifiesta su preocupación por este sistema que, no en pocos casos, puede representar que vuelvan a la calle personas que no han superado la enfermedad,

En el piso de terapia intermedia se dieron dos casos -no habían sido testeados oportunamente- lo que obligó al cierre del sector y el aislamiento de todo el personal.

Mientras tanto, en el hospital solo funciona el tomógrafo del subsuelo y han sido en vano todos los esfuerzos de las autoridades para que se habilite el presupuesto necesario para arreglar el otro existente, que se hace fundamental en estas circunstancias.

A toda esta realidad debe agregarse la reiteración de casos en clínicas privadas de Mar del Plata -a las que se agregó en las últimas horas el Sanatorio Belgrano- lo que representa una constante caída del plantel de profesionales con el que la ciudad cuenta para una respuesta adecuada.

Un informe publicado en el diario La Capital en el día de hoy da cuenta de la solicitud de las autoridades de la Zona Sanitaria VIII pidiendole al Municipio «ampliar la atención en los Centros Covidaumentar los controles en las actividades habilitadas y reforzar las campañas de concientización en la comunidad» muestra la tardía preocupación del gobierno provincial por resolver la cuestión. No es el municipio el encargado de hacer lo que se está exigiendo sino la administración que encabeza Axel Kicillof, encargada del nombramiento y sustento del personal necesaria. Otra vez la miseria política aparece para intentar confundir a la población.

Una situación de precariedad que, ante el recrudecimiento del panorama general, despierta serios temores acerca de lo que viene.

Y que comienza a poner en evidencia peligrosas irresponsabilidades.