CRISTINA LO HIZO

Ni Durán Barba hubiese logrado un efecto tan beneficioso para el gobierno como el conseguido con la reaparición de la ex presidente en la Feria del Libro. Una imagen que despabiló a muchos.

Puños cerrados, caras crispadas, gritos amenazantes, agresiones…nada faltó de un repertorio al que el mero paso del tiempo había comenzado a dejar en el arcón de los recuerdos.

La reaparición de Cristina -que como en cada campaña se esfuerza ahora por parecer serena y moderada- disparó los fantasmas de un tiempo autoritario, agresivo y plagado de ejemplos de persecuciones y agravios dirigidos a todos los que pensaban en sentido contrario al relato.

Y cuando parecía que la estrategia pensada por el asesor ecuatoriano del presidente y por el hierático Jefe de Gabinete tenía destino de fracaso…todo cambió en pocos minutos.

Porque millones de argentinos hartos de la estrechez económica, de la inflación, de la pérdida de calidad de vida, de los tarfifazos y de cada uno de los «regalitos» que nos ha dejado el tiempo de Mauricio Macri, tomaron conciencia anoche de que habrá que elegir entre estos dolores o aquellos garrotazos.

Y seguramente muchos habrán tomado nota que de la mala economía se vuelve pero de la pérdida de libertad y dignidad no.

Y habrán vuelto a ver aquella película de terror con bolsos voladores, periodistas escrachados, funcionarios amenazando con armas a sus interlocutores, juicios populares en Plaza de Mayo, dirigentes agrediendo opositores en las calles, programas oficialistas destrozando -a costo del estado- a quienes no pensaban como la presidente, infamias de todo tipo, piquetes sindicales enfrentándose a tiros por el cadáver de su líder, operaciones de prensa, operativos intimidatorios de AFIP, jueces extorsionados o comprados para asegurar la impunidad de los hombres y mujeres del poder, fiscales asesinados, estadísticas y datos escondidos, cepos financieros, cadenas nacionales abusivas y… gritos, gritos y más gritos.

Y se habrán ido a la cama recalculando…