Cuando el flagelo de la droga arrasa nuestras vidas sin piedad

Por Adrián FreijoEl drama familiar que pasa por estas horas la concejal Mercedes Morro demuestra claramente que este veneno de nuestro tiempo ingresa, sin pedir permiso, en la vida de todos.

Todos los marplatenses conocemos a Mercedes Morro. Mujer fuerte, honesta y trabajadora, se hizo desde muy abajo hasta llegar a conducir uno de los gremios más importantes de la ciudad, dejar una obra de crecimiento impactante y lograr que la comunidad la eligiese para representarla como concejal del Partido de General Pueyrredón.

En un país en el que cualquier cuota de poder, por insignificante que fuese en una sociedad democrática, ha sido un camino de tentaciones hacia la soberbia y la riqueza, Morro ha destacado por su sobriedad, su muchas veces poco difundido trabajo social y una vida de ingresos moderados, acordes a las responsabilidades que le tocó ejercer pero sin que luego de tres décadas de crecimiento gremial y político puedan medirse en bienes personales, lujos o tan siquiera una seguridad económica garantizada.

Pero nada puede evitar el avance solapado, traidor y sigiloso de ese drama de nuestro tiempo que es el consumo de drogas que tanto afecta a los más jóvenes y a miles de familias que padecen la impotencia de observar como los mercaderes de la muerte se llevan, de a poco e impiadosamente, a sus hijos.

Hace pocos días su nieto Facundo se vio involucrado en un hecho delictivo que conmocionó a la sociedad. La propia dirigente se sintió obligada a explicar públicamente lo que estaba atravesando y lo que su grupo familiar viene padeciendo desde hace varios años.

“Mi nieto es uno más de los tantos jóvenes que desde su adolescencia ha caído en el drama de la droga y, pese a los muchos esfuerzos que la familia ha realizado para lograr su rehabilitación, las periódicas recaídas en su adicción no han podido ser resueltas.
Una larga internación de más de dos años, la apariencia de normalidad en su trabajo –en el que recibía el beneplácito de sus superiores por su responsabilidad y cumplimiento- y la integración al núcleo familiar que había comenzado a demostrar, no fueron suficientes para poder dejar atrás esta lamentable situación que a todos nos angustia y nos destruye día a día.
La reaparición de malas compañías, la convicción de que se corría el riesgo de una involución y mi cariño de abuela me llevaron a creer, equivocadamente, que tenerlo cerca de mí en mi ámbito de trabajo serviría para protegerlo y resguardarlo del peligro” dice en el comunicado hecho público por estas horas.

Debió también salir a aclarar versiones que hablaban de la designación del joven como asesor del bloque de concejales que ella integra, y lo hizo sin ocultar que en su afán por tener cerca a su nieto y controlarlo, la idea pasó por su cabeza sin llegar a concretarse.

“Quiero aclarar que Facundo Toloza no se encuentra designado como asesor, ni en ningún otro cargo, en el ámbito del Concejo Deliberante. Aquella primera idea fue desechada y con fecha 29-12-2017 solicité que no fuese dado de alta como personal de mi bloque. Tal vez fue un error pensarlo en dicho lugar, pero de haberlo sido fue uno que no llegó a concretarse” dice para que no quede duda alguna acerca de la cuestión.

“Como abuela de Facundo y sintiéndome en estas horas abuela de todos los chicos de Mar del Plata y Batán que pasan por este mismo drama junto con sus familias, seguiré haciendo todo lo que Dios me permita para rescatarlo de su adicción y volverlo al camino correcto; ese que jamás debió abandonar por ser parte de una comunidad y una familia que siempre se mantuvo a su lado, aún en el desgarro del dolor, para convertirlo en un hombre de bien y útil a la sociedad. Será una lucha larga y ahora vemos que desigual, pero la continuaremos sin descanso como lo hacen miles de familias argentinas traspasadas por esta plaga de nuestro tiempo”.

Para culminar renovando su compromiso con su amor de abuela y a la vez el que ante esta circunstancia de vida la ha empujado a tener como prioridad la protección de quienes desde una posición de debilidad social son presa fácil del flagelo, al sostener que “Facundo deberá ahora pagar ante la ley por el hecho en el que está involucrado y pido disculpas a todos aquellos que confiaron en mí, renovando mi compromiso de trabajar día a día para lograr una comunidad organizada en torno al trabajo, a la educación y a la solidaridad; valores que seguirán siendo permanentes pese a las acechanzas de este tiempo tan difícil”

Una confesión dolorosa, sincera y por momentos desgarradora, acerca de una situación que debe ser observada desde lo humano y no con el interés mezquino de la política o la neurosis de la primicia periodística.

Y que sobre todas las cosas…puede estar a la vuelta de la esquina de nuestras vidas.