CUANDO EL NO ES NO

Los mercados ya no creen en Macri y lo demuestran a cada paso. Un nuevo lunes negro para el gobierno que en la caída demuestra pocas convicciones para sostener lo que a sangre y fuego impuso en cuatro años.

Mauricio Macri ha decidido mirar a la gente; y como nunca fue su fuerte lo hace mal y tarde.

Los mercados siguen creyendo que para cambiar la Argentina hay que incinerar toda una generación; y como siempre lo han creído -desde que en 1810 pensaron que el criollo era una mala creación del virreinato y que había que exterminarlo- no están dispuesto a apostar por los débiles y conversos.

Así las cosas no importa cual sea la nueva idea que impulsa el gobierno para zafar del naufragio; si se aparta del libreto de los fríos números y la espera de un supuesto derrame hacia el futuro…hay que desecharla.

Nada nuevo se calienta bajo el sol nacional, ese que parece haber quedado congelado en la bandera sin tener la mínima intención de bajar del paño para cobijar a la gente. Dentro de la ortodoxia todo, fuera de la ortodoxia…nada.

Se escapa el dólar, se derrumban acciones y bonos, se fugan capitales a un ritmo que iguala el de los peores momentos y la recesión se instala a la espera de una nueva ocasión para presionar al gobierno (¿nuevo?) buscando reglas de juego que la ponga en momentánea retirada.

Los amigos de ayer dialogan a escondidas con los enemigos de siempre. ¿Hay algo en el universo kirchnerista que les permita abrigar la esperanza de nuevos bienestares con viejos vicios?. Seguramente si…entre el peronismo y la burguesía nacional siempre hubo un pacto de fulleros que dejó ganancias compartidas.

¿Por qué no intentarlo nuevamente?.

Asusta ver como en nuestro país el círculo vicioso se instala en horas y el virtuoso debe esperar décadas para dejar sus frutos. Aunque esto, a la luz de la historia, sea solo una suposición: nunca hubo uno en la Argentina, aunque algunos sigan insistiendo en la falacia histórica de marcar una época dorada en la que sin embargo unos pocos disfrutaban de «el granero del mundo» mientras millones padecían la desigualdad y la miseria.

Macri ya fue; traicionado por sus pares y rechazado por las víctimas de un sistema que empujó a la sociedad a renunciar a valores elementales y a las mínimas dignidades a cambio de un plato de comida, el presidente busca hoy ser lo que no es y atender lo que no le importa.

Y no podrá…no sabe de que se trata.