Cuando la educación cae en manos de lo peor de la política

Desde junio de este año espera tratamiento un proyecto de Tercera Posición que busca achicar la brecha digital y acercar a todos los niños del partido a la enseñanza a distancia.

 

Hace pocos días el ministro de Educación Nicolás Trotta publicó en sus redes sociales que había firmado  un convenio con el ENACOM según el cual los portales educativos de las provincias y las 54 universidades nacionales procederían a la liberación del uso de datos en los sitios web, garantizando la conectividad de la comunidad educativa. Acompañaba la comunicación con un detalle de las acciones iniciadas para concretar con éxito el proyecta, cuya intención es suplantar la falta de educación presencial que han generado las medidas tomadas por la administración central en medio de la pandemia.

Sin embargo ese proyecto ya había sido presentado en nuestra ciudad el 2-06-2020 por el bloque Tercera Posición sin que a la fecha haya tenido respuesta en comisiones y por ello haya llegado al recinto. Y lo que resulta insólito es que la demora se debe al accionar del bloque del Frente de Todos, casualmente la misma fuerza política que dos meses después da  a luz una propuesta similar «para dar respuesta a las diferentes realidades de los hogares vulnerables»(sic) algo que al parecer no existe en Mar del Plata y Batán.

Las estadísticas indican que 9 de cada 10 chicos en el mundo se han visto afectados por las consecuencias de la crisis sanitaria en todo lo que tiene que ver con la educación. Y que ya son 190 los países que han tomado soluciones de conectividad para suplantar esa carencia.

No obstante, durmiendo el sueño de los justos, el Expte. 1468 que lleva la firma de Mercedes Morro y ya en junio avanzaba sobre esta solución, los alumnos de General Pueyrredón deben seguir esperando para que se implementen las soluciones tendientes a equipararlos con los de esas casi doscientas naciones.

¿Por qué no se trata el proyecto?, no hay una explicación razonable. Tal vez algunos piensen que lo mejor es esperar que pase la pandemia y después, cuando ya sea tarde e innecesario, abocarse a resolver una cuestión que hoy parece fundamental.

O a lo mejor la pretensión es que ante los ojos de la sociedad un solo color político aparezca «preocupado» por nuestros chicos. Aunque estos tengan que esperar meses para que se legisle en su beneficio.

El proyecto que aún espera tratamiento:

Proyecto Resolucion