Cuando la impostura se viste de sensibilidad social

Por Adrián FreijoEl bloque oficialista del HCD presentó un proyecto para que los concejales sigan el ejemplo del intendente y rebajen sus sueldo. Claro que incurrieron en algún olvido.

“Celebramos y adherimos a la medida anunciada por el intendente de reducir los sueldos de la planta política. Solicitaremos el acompañamiento de todas las fuerzas políticas del Legislativo a sumarse a este compromiso”, twiteó Agustín Neme, en representación de todo el espacio que también nuclea a Alejandro Carrancio, Guillermo Volponi y Nicolás Lauría.

La idea, que conceptualmente recoge la necesidad de un esfuerzo compartido por todos los que componen el llamado costo político, despertó sin embargo el enojo de muchos ediles que consideraron la actitud como un caso de oportunismo que además encierra un grave olvido, al menos de parte de alguno de los proponentes.

Y es que a las formas inadecuadas -estos temas deben ser tratados institucionalmente con el cuerpo- se suma el hecho de que al estallar hace algunos meses el entuerto vinculado a un exceso de gasto que dejó al deliberativo con su presupuesto agotado varios meses antes de llegar al fin del ejercicio, apareció en superficie que uno de los actuales miembros del bloque oficialista Vamos Juntos, concretamente el concejal Alejandro Carrancio, lideraba el ránking de quienes mayor cantidad de módulos recibía, con una cantidad de 32 que duplicaba lo que por derecho le correspondían. Algo que además databa de bastante tiempo antes…

La realidad es que un concejal cobra cinco sueldos básicos, un secretario del gabinete comunal nueve, y el intendente diez y seis, lo que muestra una disparidad que hace que cualquier rebaja -más allá de la ya acordada en su momento que rondó el 15% del presupuesto del HCD, lo que representaría que el cuerpo ya hizo el recorte y el ajuste que aún debía el Ejecutivo- podría llegar a resentir el funcionamiento de una institución imprescindible para el funcionamiento institucional

Bienvenida entonces la intención de aligerar la carga que la política representa para el erario público, pero también sería buenos que aquellos ediles que abusaron en el uso de módulos sin rendir cuentas del destino de los mismos, reintegrasen los montos en los que se excedieron y solo después hablaran de cuestiones como la solidaridad, el esfuerzo compartido y cuestiones por el estilo que muchas veces no se predican con el ejemplo.

Porque hablar «para la tribuna» parece rendir sus frutos pero…la mentira tiene patas cortas.

Y a veces uñas largas…