Represión docente: una desmesura innecesaria y un paso atrás

Redacción – Un grupo docente, sugestivamente acompañado por militantes políticos, intentó armar una nueva “Carpa Blanca” y fue reprimido en forma desmesurada por la policía. Innecesario.

Hace pocas horas el país respiró aliviado cuando, por fin, las fuerzas de seguridad lograron evitar que grupos píqueteros aprovecharan la jornada de paro general para cortar los accesos a la Ciudad Autónoma. Al finalizar el día la ministro Patricia Bullrich emergía como una de las ganadoras del conflicto y pareció que podía alumbrar un país distinto en el que los manifestantes no lograran salirse siempre con la suya.

Poco duró esa convicción. Ante una provocación muy bien organizada por grupos de docentes y militantes de loss ectores más duros del kirchnerismo, que intentaron ayer instalar una “escuela pública itinerante” frente al Congreso de la Nación, como método de protesta para reclamar que se convoque a una paritaria nacional del sector, se desató una fuerte represión policial que terminó en un verdadero escándalo.

¿No hubiese sido más lógico esperar una orden judicial?, ¿es imaginable a un grupo de maestros desconociendo la manda de un juez?, y si así fuese...¿no sería ese el momento para proceder a desarmar el acampe y eventualmente trasladar a los “insurrectos” a los efectos de notificarles su procesamiento por desobediencia?.

La imagen de docentes arrastrados por el suelo no es la mejor para un país que quiere demostrar al mundo que las cosas cambiaron. Por ahora el escenario es de caos, golpes, huelgas, desastres naturales ayudados por la falta de obras producto de una insostenible corrupción que ojalá esté llegando a su fin. Un país que, pese al discurso oficial seguramente sostenido por la convicción del propio presidente, insiste en ser inviable e incivilizado.

La cuestión de esta versión new age de la Carpa Blanca debió ser resuelta de otra forma. Para evitar esa eterna costumbre de “un paso adelante y dos para atrás”.

Una pena.