CUANDO SE RENUNCIA SIN PUDOR A LA DEMOCRACIA

En toda la provincia de Buenos Aires fueron «bajadas» las listas opositoras al oficialismo del Frente de Todos. Una peligrosa asunción de la decisión de convertir al peronismo en instrumento del pensamiento único.

Para atreverse a violar la ley sin temer las consecuencias hacen falta dos circunstancias: o se asume un pensamiento delictivo irrefrenable o se sabe que quien está encargado de administrarla ayudará al delincuente a lograr la impunidad.

¿Cuál de estas cuestiones concurren en la grosera maniobra del Frente de Todos en la provincia de Buenos Aires cuando decide bajar «manu militari» a todas las opciones electorales que buscaban enfrentar al oficialismo que responde a Cristina Fernández de Kirchner y a La Cámpora?.

En la primera de las alternativas no aparece nada que pueda sorprendernos: desde hace mucho tiempo el kirchnerismo ha demostrado que el manejo que pretende hacer del peronismo pasa por acallarlo, someterlo a una marginalidad absoluta y convertirlo en una especie de sepulcro de la historia al servicio de los intereses de quienes hoy se encaraman en el poder.

Aquella fallida intervención que tuvo a Luis Barrionuevo como figura visible fue lo que acicateó al mundo «K» a quedarse con el manejo del partido y no correr el riesgo de dejarlo a la deriva, hasta su extinción, con el peligro de que alguna medida judicial o una figura providencial lo devolvieran al centro de la escena.

Y fue así que surgió la decisión de colocar a Máximo Kirchner, un joven dirigente que, como toda su familia, desprecia el recuerdo de Perón y todo su legado, al frente del Partido Justicialista provincial, no dudando para ello en concretar una maniobra idéntica a la que ahora lleva adelante: prohibir cualquier expresión interna de debate y amañar una supuesta elección interna en la que el FdT fuese la única oferta.

La segunda alternativa es tan obvia que casi no tiene sentido ser citada: el juez electoral puesto a dedo por Cristina en la provincia -el Dr. Alejo Ramos Padilla, viejo aliado del kirchnerismo en eso de sobreseer escandalosas causas de corrupción, habilitar candidaturas expresamente prohibidas por la Ley Electoral y hasta inventar y movilizar causas de dudosa solidez jurídica contra miembros de la oposición- es la garantía necesaria y suficiente de que cualquier pretensión de sus mandantes va a ser avalada por us fallos.

Tan obscena es la actuación de este juez que no hace mucho «le dio una mano» al kirchnerismo, que no sabía como sacarse de encima la incómoda presencia de Luis D’Elía, y dictaminó que por cuestiones técnicas -ciertamente subsanables dentro del marco de dicha ley- no podría llevar a su formación Miles a integrar el Frente de Todos. Una elegante forma de cerrarle la puerta en la cara…

El círculo cierra entonces de manera perfecta. Está presente la voluntad de violar la ley y también la anuencia judicial para asegurar la impunidad frente a cualquier reclamo.

Aunque seguramente lo más grave está por venir…

En las últimas horas comienza a detectarse un acto tendiente a perfeccionar la maniobra y es el intento de impugnar a candidatos de origen justicialista que integran listas de terceros partidos. La preocupación por la succión de votos de «la pata peronista» en una decena de fuerzas que se aprestan a competir en las PASO y luego en la general, comienza a dejar ver tras el horizonte la verdadera intención de quienes detentan el poder político de la república y de la provincia: manejar toda la formalidad política de la nación y marchar lo más rápidamente posible hacia la instalación del partido único.

El Frente de Todos hace así expresa renuncia a permanecer en el sistema democrático y deja en claro que quería decir cuando afirmaba aquello de «vamos por todo».

Preocupante, peligroso…pero nada sorpresivo.