¿Cuánto faltará para que acá también tengamos que poner el dedito?

Un sistema biométrico instalado en cadenas oficiales y privadas controlará que los venezolanos «compren de más», en un intento del gobierno por controlar la escasez .

El presidente venezolano Nicolás Maduro anunció para hoy la instalación de 20.000 lectores de huellas digitales en todas las cadenas oficiales de alimentos y algunas privadas para combatir el contrabando que azota al país y por el que responsabiliza al empresariado de que está provocando la escasez.

«Se instalarán más de 20.000 captahuellas en todo el sistema socialista para garantizarle al pueblo su alimento», señaló Maduro durante la inauguración de un mercado estatal en el estado de Miranda. «Es una gran noticia para Venezuela. Vamos a vencer a los contrabandistas; no podrán más los capitalistas, los ladrones. Vamos a vencer la guerra económica, por fases, con fuerza», expresó.

Las llamadas «captahuellas» son sensores de identificación biométrica empleados en las elecciones venezolanas, y que en el caso de la venta en supermercados detectarán cuando una persona ya compró productos en las redes públicas de supermercados y abastos, que venden con un amplio subsidio, para evitar que lo hagan en repetidas ocasiones.

Los captahuellas sirven para controlar el acceso de cada comprador a diferentes víveres, entre ellos los alimentos básicos como leche y harina, y a productos de aseo, que desde hace meses escasean en Venezuela y motivan largas filas a las afueras de los supermercados.

Los primeros intentos del gobierno de imponer el uso de captahuellas fueron hechos a mediados de 2014, en medio de una severa crisis de desabastecimiento de al menos un tercio de los productos básicos, y una inflación que cerró en 68,5% en 2014 y en 56,2% en 2013.