Cumbre climática: menos de lo esperado pero un retorno de peso

Convocada por  Joe Biden terminó ayer con sabor a poco para las organizaciones civiles que luchan contra el cambio climático, que solo rescataron como positivo el regreso de EEUU a las conversaciones.

 

Se esperaban dos cosas: un redoble de los esfuerzos contra el cambio climático y solidaridad -en términos de financiamiento- de los países más ricos con los más pequeños y pobres que son los que más sufren el impacto de la crisis.

Los anuncios no fueron lo que se esperaba, pero la cumbre no restó, «algo sumó», destacaron analistas consultados por Télam.

Un reporte de febrero pasado de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático sostiene que, a nivel global, solo se logró un 1% de las reducciones de gases de efecto invernadero (GEI) necesarias para alcanzar el objetivo de 1,5 grados centígrados de calentamiento.

Sin embargo, si se suman las metas anunciadas el jueves en la cumbre, la cifra se eleva a entre un 12% y un 14%.

El problema es que lo se dijo en la cumbre no necesariamente es parte del compromiso oficial de cada Gobierno ante la Convención de las Naciones Unidas.

«Sin dudas es alentador que se haga este tipo de cumbres, pero también somos críticos en relación a cómo pasamos de las palabras de todos los presidentes que hablaron, que fueron muchos y propusieron muchos objetivos, a los hechos», expresó a esta agencia Bruno Gianbelluca, coordinador de la Campaña de Clima y Energía de Greenpeace.

«Estamos hablando de presidentes que se comprometen a muchas cosas pero que en la practica la crisis continúa», lamentó el especialista y señaló que el problema es que las metas del Acuerdo de París no son vinculantes sino que apenas «alientan» a los países a cumplirlas.

Por su parte, el secretario ejecutivo de Vida Silvestre Argentina, Manuel Jaramillo, también destacó la importancia de pasar del compromiso a la acción: «Solo tenemos esta década para reducir realmente las emisiones de gases de efecto invernadero y adaptarnos al cambio climático que ya está presente».

Lo que se esperaría es que los países empiecen a crear políticas públicas dirigidas a alcanzar ese objetivo en los próximos ocho años.

Pero en casi todos los casos hay un doble discurso, por una lado se promete bajar las emisiones de carbono e invertir en energía renovable y por el otro se financia la construcción de nuevas plantas de carbón.

Lo cierto es que pese al desánimo, la situación es mejor que tres meses atrás, cuando Biden llegó a la Casa Blanca y firmó la vuelta al Acuerdo de París.

El regreso de Estados Unidos al ruedo de las discusiones y compromisos climáticos es auspiciosa por dos razones, en opinión de Jaramillo.

«En primer lugar, es un país responsable de grandes emisiones y en segundo lugar, tiene una capacidad enorme para traccionar modificaciones en su propio país o en los países en los que tiene fuerte incidencia o puede colaborar», explicó en una entrevista con Télam.