De Barracas al cielo: murió el creador del «Equipo de José»

Por José Luis Ponsico (*)El autor de éstas líneas tuvo al querido «Maestro» Juan José Pizzuti como una referencia insoslayable cuando se fundó la que hoy es “La Casa del Futbolista”.

José Luis Ponsico

El autor de éstas líneas tuvo al querido «Maestro» Juan José Pizzuti como una referencia insoslayable cuando un grupo de ex futbolistas, hace dos décadas, formalizó una Mutualllamada «Futbolistas Solidarios».  Hoy, dentro de «La Casa del Futbolista», Capital Federal.

Muchos de los que fueron glorias los 50 y 60 no andaban bien. Pizzuti resultó el primer presidente de la entidad. Vice Silvio Marzolini, secretario general Juan Carlos Guzmán. A la hora de elegir al presidente, Pizzuti tenía todos los votos. Corría 1999.

El escriba co-fundador a poco se convirtió «virtual chofer» de la mayor gloria sobreviviente de medio centenar de glorias racinguistas. Por entonces, todavía vivían Rogelio Domìnguez, Pedro Dellacha, Rubèn Sosa, Raùl Oscar Belén entre los notables del tiempo glorioso.

Un viaje a Mar del Plata, pedido especial de Juan Carlos Morales, colega, amigo, una década juntos -muy jóvenes- diario «La Capital», fines de los 60, mediados los´70, Pizzuti aceptó un homenaje Día del Maestro. «José Luis, por favor tenés que traer al querido Maestro Tito Pizzuti», dijo el amigo

Barracas. Primavera 2006. Antes del 11 de septiembre. Pizzuti impecable, elegante sport en .la puerta de paquete edificio de la avenida Montes de Oca al 1000. Al toque: «Revisaste los frenos, no ?». Si, Maestro. Tranquilo» primera respuesta.

Pizzuti debuta en Banfield en 1947

«Futbolista exitoso, primero. DT exitoso después. Dandy, siempre», dije. Mucho no le gustó. «Maestro, repasé su trayectoria de leyenda. Desde su debut en Bánfield en el 47. Llegaron juntos con su gran amigo Eliseo Víctor Mouriño», comenté.

«¿ Qué encontraste de nuevo ?», indagó, cercano a los 70 años, lúcido y después de recordar tras cruzar un paso a nivel, una infancia cercana al terraplén, sin sus padres. Fallecidos a temprana edad. Criada por tías y abuela.

«En Primera, 15 años. Entre el 47 y el 62, último en Boca, campeón. Hizo 120 goles o alguno más. Si se cuentan amistosos y selección es uno de «los 8» goleadores de la historia. Junto al «Charro» (José Manuel) Moreno», contesté

» ¿ Qué más viste ?», siguió el gran «Maese» de la logia grande del fútbol

«Lo que sigue es opinión, si le interesa … » sorprendí. O traté al menos.

Corbatta-Pizzuti-Mansilla-Sosa y Belén. La delantera del 61

«A ver, a ver … «continuó Pizzuti de elegante campera de cuero, camisa sobria. Un lord inglés. «Si fuera zurdo y rubio estaría llevando a Sir «Bobby» Charlton»,  pegué. «No exageres», dijo.

«Creo que la clave de todo está en su inteligencia», ahí lo sorprendí

» ¿ Por qué ?» volvió a indagar Pizzuti

Pocos antecedentes de otros de su generación con más de 450 partidos en Primera, siendo mediocampista, ofensivo; «8» armador, a veces «10» tipo «enganche» se dice ahora, que haya convertido 118 goles oficiales sólo en Racing y asistido en medio centenar, sin lesiones»

«Parece que estudiaste bien», dijo Pizzuti en el asiento del acompañante del viejo Polo en una Ruta 2, desierta.

«Bueno, una vez tuve un choque con Rubén Navarro, gran Hacha Brava. Medí mal y el santiagueño, una «columna de alumbrado». Por suerte no hubo fractura». Tenía un juego ofensivo arrancando desde atrás», continuó

En 1955 tuvo un corto paso por Boca, al que volvería en 1962 para ser campeón.

«De los dos de mí tiempo admirador de Carlitos Cecconato. Chiquito, rápido, gambeta para adelante y llegando al gol. En los tiempos modernos, Jorge Burruchaga. Jugador de toda la cancha», señaló el «Maestro»

El Burru un mediocampista con llegada al gol», describió Pizzuti. El cronista agregó: «Usted con una gran pegada. Borde de área. Lo mismo Burruchaga», escuchó. Entre uno y otro, Pizzuti rindió homenaje a Miguel Angel Brindisi. «Otro jugador completo», explicó.

El cronista no olvidaba el golazo que Pizzuti le clavó a la leyenda del arco de Brasil, el gigante Gilmar, arquero histórico del Santos y del scracht verdeamarelha. Mundialista 58 en Suecia y 62 en Chile. Dos títulos mundiales de Brasil,  calidad de invicto y el arco menos vencido.

Aquella tarde-noche en cancha de Huracán, dos meses antes que Racing se consagrara campeón (noviembre del 61) Santos con Pelé, Mengalvio, Dorval, Zito, Gilmar, Djalma Santos entre otros integrantes del seleccionado de Brasil ganó 4 a 2, partido memorable.

Los destacados fueron «Pelé», Rubén (el Marqués) Sosa y el 8 armador con 34 años, que desde afuera del área en la caída de la tarde en Parque de los Patricios, perforó a Gilmar que siempre le recordaba aquel balazo en el Estadio «Tomás A. Ducó» cuando se veían

Pizzuti derrota al legendario arquero Gilmar de Brasil.

Como técnico tomo a Racing -una corazonada de Santiago Saccol, presidente- en el 65. Un año antes el club se había «enterrado» económicamante con las compras de César Menotti -el pase de la temporada junto al de Roberto Matosas a River- Luis Maidana, los brasileños Dorval, Luis Claudio y Baptista.

La campaña del 64 no fue buena. La primera rueda del 65 tampoco. Llegó Pizzuti y arregló todo. Alfio Basile de «5» a la «cueva». Roberto Perfumo de «6» pegando mucho, a central como «2» al fondo. El «Panadero» Rubén Díaz, «6» de la Tercera, lateral por izquierda. Siendo zurdo. Se iba Luis Pentrelli a Colombia.

Llamó por fono a Humberto Maschio que hacía seis meses que le habían hecho el partido de despedida en el Atalanta, Bérgamo. «Bocha, quiero que vuelva a jugar en Racing», exclamó. Maschio, 33 años, casado en Italia, respondió con evasivas

En el 65 Racing saltó del antepenúltimo puesto a una gran campaña en la segunda rueda donde sumó tantos puntos como Boca y River que lideraron el torneo hasta el final. Ganó Boca, en tanto River sufría nueva frustración. Racing estaba armado.

Maschio llegó en la sexta fecha. Racing estuvo 39 fechas sin perder. El «Bocha» semi calvo, falto de distancia, estuvo de movida dando ventajas.

En 1964 llega a Rácing para formar «El equipo de José».

Aquí va una anécdota de otro grande del fútbol de Racing y de la historia en general: Roberto Perfumo. «Nosotros no habíamos visto a Racing en el 56, cuando Maschio, cerebro y goleador, figura en el Sudamericano de Lima´57, tiempo de Corbatta, Maschio, Manuel Blanco, Pizzuti como 10 y Mendiburu. En el regreso diez años más tarde, nos parecía un ex jugador», contó el Mariscal poco antes de su sorpresivo deceso

«En la cancha de Chacarita no ganaba nadie. Equipo guerrero, duro, La gente del partido de San Martín, barrios obreros, fábricas que volteó después la política de Martínez de Hoz le daba al clima, matiz especial. Particularmente para los visitantes» ironizaba Perfumo

«Le digo a (Agustín) Cejas. Cuando saques no se la des al Viejo. Creo que Pizzuti se apuró a ponerlo. Lo van a dormir. Salí por el otro lado. Iban 5 minutos. A los 20, “Agustín todas al Bocha es el único que la puede aguantar arriba», gritó el gran Roberto a su arquero.

«Y ya lo ve, y ya lo ve…es el equipo de José». Y nace la leyenda.

«Maschio es crack», en la sentencia y el recuerdo. Con Cejas, ambos compañeros en la división tercera. El partido al cabo lo ganó Racing 1 a 0 y alcanzó la punta. Ese equipo con el «Bocha» estuvo 39 fechas sin perder. Primer récord invicto dos temporadas del fútbol criollo

Como entrenador todos lo recuerda «Un sabio, persona sencilla y profunda a la vez»
describió otro inolvidable, Juan Carlos «el Chango» Cárdenas, casi 20 años menos que Pizzuti y jugador que no se había afirmado en la primera. El «Maestro» lo hacía ir por afuera y ganó.

«Los 9 de área, ése tiempo, grandotes, Alfredo Rojas, el «Tanque» o veloces como Roque Avallay. No daba ése perfil. Pizzuti hizo ir por afuera y todos hacían goles por jugadas donde los centros resultaban decisivos. (Jaime) Martinoli, «Coco» Basile, Rubén Díaz», comentó

La gloria, la Copa y el inicio de la leyenda

De los sobrevivientes del Racing campeón del 58 ahora queda el zurdo Juan Carlos Murúa, 84 años. Vive en Temperley. Zurdo, lateral izquierdo entre 1957 y 1960. «Una tristeza grande» dijo. «Pizzuti fue un maestro en la cancha y en la vida, todos lo recordamos con afecto”.

Murúa encierra su noche de gloria. Curiosamente la misma cuando Pizzuti de cabeza, casi agachado, sorprendió a Gilmar, Argentina 1 Brasil 1, en el Monumental. Marzo del 59. El empate le dio el título al seleccionado de Victorio Spinetto

«Había 70 mil personas. Brasil venía de su brillo en Suecia 58. Nosotros con equipo distinto todos nuevos, salvo Pizzuti y Eliseo Mouriño, pudimos dar la vuelta. Esa noche además quedó en la historia: anulé a «Garrincha» sin hacerle una sola falta», evocó Murúa

De Barracas al Cielo. De pronto aparecen los «8» de la historia. Desde el «Charro» Moreno, Vicente «Capote» De la Mata, el genial «Tucho» Norberto Méndez, en tanto ahora el querido Maestro Juan José Pizzuti llega pidiendo un lugarcito.

(*) Columnista de La Señal Medios. Libre Expresión. Mundo Amateur