De las teorías conspirativas al «No» de Montenegro al gobernador

Por Adrián FreijoEl intendente rechazó de plano recibir en la ciudad a contagiados del AMBA. Mientras tanto no son pocos los que se preguntan si la aventura del cordobés no fue un aviso.

“De ninguna manera vamos a permitir o aceptar que ingresen personas de otros lugares a Mar del Plata con coronavirus”, aseguró categóricamente el coordinador del gabinete, Alejandro Rabinovich, en conferencia de prensa. Dicha afirmación cerró la puerta a un tema que venía agitándose fuertemente en las últimas horas: la intención del gobierno provincial de derivar a diferentes ciudades del interior a personas infectadas por el COVID-19 ante el riesgo cierto de saturación de las camas de terapia intensiva en el Gran Buenos Aires.

Claro que para muchos no era casual que las ciudades elegidas para este fin fueran Mar del Plata, Tandil y Bahía Blanca, tres grandes conglomerados que son gobernados por intendentes de la oposición. Y si bien es cierto que tanto Guillermo Montenegro en nuestra ciudad, Miguel Ángel Lunghi en Tandil y Héctor Gay en Bahía Blanca han tenido posturas contrapuestas en las estrategias elegidas, no lo es menos que los tres han conseguido resultados muy por encima de la media de lo obtenido con las políticas propias del gobierno con asiento en La Plata. De ahí a las teorías conspirativas hay un solo paso…

Sin embargo no resulta disparatado pensar que en La Plata comiencen a ver con preocupación que, a medida que pasan los días, las respuestas de la gestión de Kicillof dejan mucho que desear. Mientras tanto en Mar del Plata, solo para buscar el ejemplo que más conocemos, las cosas parecen estar mucho más controladas y la luz al final del túnel puede verse con alguna claridad.

Y ya sabemos…los tiempos electorales ya comienzan a correr. Pero dejemos ese análisis para más adelante.

Negar el acceso a personas enfermas parece, y normalmente es, un caso de inhumanidad manifiesta. Pero no en la emergencia.

El intendente tiene un mandato prioritario que es velar por la salud de los vecinos de General Pueyrredón. Y hasta el momento viene haciéndolo con singular eficacia, pese a que desde Provincia no se ha cumplido con el equipamiento del hospital modular y se descontinuó la campaña de vacunación por parte de Salud Nación y el Pami por falta de insumos. Más allá de los discursos -largos, agotadores, inconsistentes, fuera de la realidad cuando del gobernador se trata- es notorio que al momento de concretar la ayuda nuestro distrito suele quedar al menos retrasado. ¿Será casual que Bahía Blanca, Tandil, La Plata expresen la misma queja?. Nadie cree en las brujas…pero que las hay, las hay.

Y en última instancia si Kicillof quería que el Hospital Modular fuese para atender pacientes de otras jurisdicciones debió haber hablado con claridad. Pero no fue lo que dijo, y por eso el municipio cumplió en tiempo récord con la instalación de infraestructura (agua, luz, gas, cloacas etc) y el gobierno nacional levantó en pocos días la estructura. Desde ese momento, hablamos de principios de mayo…nada. Sólo camas, sin ninguno de los complementos necesarios para servir de centro de internación. Ni siquiera provisión de oxígeno y, mucho menos, designación de personal médico y de enfermería.

En esto los marplatenses y batanenses debemos trabajar codo a codo: la oposición del gobierno municipal a la llegada de personas infectadas a la ciudad debe ser acompañada por todos nosotros y la estrategia seguida hasta ahora debe ser mantenida mientras los resultados sigan siendo los deseados.

Sin teorías conspirativas, pero durmiendo con un ojo abierto. Por si acaso…