Debate: ¿quién es responsable por el mal estado de las veredas?

Redacción – El municipio intima a frentistas a reparar las veredas, pero en muchos casos la posición oficial con respecto al arbolado tiene responsabilidad directa con roturas en aceras y domicilios.

El Departamento Control del Espacio Público dependiente de la Subsecretaría de Inspección General, tiene como una de sus principales tareas el control y verificación mediante inspecciones de la conservación en buen estado y mantenimiento de las aceras, como así también la higienización y cerramiento  de aquellos terrenos baldíos que no están en condiciones y afectan la seguridad y salubridad de la población.

En este sentido, el titular del área de Inspección General destacó que el Municipio busca que cada frentista cuide su espacio de vereda y lo mantenga prolijo. Este es un tema que le importa mucho al Intendente y es facultad del Municipio controlar que las veredas y los baldíos estén como corresponde”. 

Sin embargo no todo parece tan sencillo. En muchos lugares de la ciudad -sobre todo en el micro y macro centro- un equivocado sistema de poda resuelto por el municipio en los años 90, llevó la altura de los árboles por arriba de los 20 mts. lo que trajo aparejada la extensión de sus raíces -para mantener la estabilidad- con la consiguiente rotura de veredas y hasta de superficies habitadas.

A ello debe sumarse que en otoño la altura de las especies -sobre todo los viejos y añosos plátanos que en su momento fueron elegidos para el arbolado urbano- produzcan el taponamiento de canaletas de desagüe con el resultado de techos rotos y filtraciones de humedad.

Pero el mismo municipio que exige veredas sanas no autoriza la reposición de por otras de menos porte y sanciona a los frentistas que, preservando su patrimonio, podan o quitan el arbolado que se convierte en destructor del mismo.

Y así, como en tantos órdenes de la vida pública, el ciudadano termina siendo rehén de un estado que ni resuelve, ni atiende  o tan siquiera entiende.

¿Es lógico que quién con sus errores afecta a un tercero sea el mismo que lo intima a componer lo que en su impericia ayudó a destruir?.

“Más allá de la cuestión estética, el mantener en buen estado las veredas significa la eliminación de barreras arquitectónicas que pueden dificultar el tránsito peatonal sobre las mismas, especialmente de aquellas personas que poseen dificultades y deban hacerlo, por ejemplo en sillas de rueda o andadores, los ciegos y/o los carritos con bebés” sostienen desde el municipio.

Lástima que ni lo pensaron en su momento ni hacen ahora nada para colaborar en la resolución de tales problemas.

Como siempre…que pague la gilada.