Desde CABA piden la salida de la comuna de Alejandro Vicente

Un informe lapidario que habría presentado Agustín Cinto sobre las actividades del Secretario de Gobierno, generó el pedido de Rodriguez Larreta a Vidal para separarlo del gobierno comunal.

«Es el responsable de todos los papelones que hace Arroyo cada vez que abre la boca». «Está utilizando su cargo para influir en la interna de la UCR y para lograr los objetivos que le pone su jefe (Daniel Katz) afecta la acción de gobierno». «Fue él el que convenció a Cano de los disparates presupuestarios que hoy tienen desfinanciada a la ciudad». «Maneja a De Paz en la secretaría de Obras y le tiene frenados todos los grandes proyectos de construcción que podrían cambiar la cara de parálisis de Mar del Plata».

Estas y otras cuestiones por el estilo están incluidas en el informe que Agustín Cinto le hiciese al Jefe de Gobierno de la CABA Horacio Rodriguez Larreta sobre el accionar del titular de Gobierno Local Alejandro Vicente quien, según se sostiene en el Palacio, es el «dueño» de las decisiones de Carlos Arroyo.

Lo cierto es que el radical -surgido del riñón de Daniel Katz a quien sigue respondiendo verticalmente- al que en los pasillos lo han bautizado «Manolito» por su parecido con el recordado personaje de Quino en la tira Mafalda y que destacaba por su torpeza,  sigue concentrando cada vez más poder real y ya muchos se preguntan si la quietud de sepulcro que tiene paralizada la gestión local no es responsabilidad de sus manejos (o desmanejos) políticos.

«Pareciera estar trabajando para el proyecto político de su mentor y no para el éxito de la gestión de Arroyo» decía este sábado en coqueto café de la calle Alem, que suelen frecuentar hombres ligados a los negocios privados con apoyo público, un empresario molesto porque su megaproyecto en la zona norte de la ciudad dueño el sueño de los justos a la espera de que Vicente «tenga un ratito» para analizarlo.

Parece que ahora, hartos de los internismos en torno a Arroyo y de la ineficiencia demostrada desde el primer día de gestión, los popes porteños y provinciales pusieron la mira en quien hasta no hace mucho era un silencioso segunda línea del radicalismo residual.

Y que además ya tendría reemplazante...de color fuertemente amarillo.