Diego Maggi entre la vuelta del básquet en España y su hijo en la NBA

El exjugador de la selección argentina, que trabaja como entrenador en las canteras del básquet español, contó cómo volvió la actividad en las Islas Baleares y habló del rol de su hijo en la Asociación de Jugadores de la NBA.

Fue una figura del básquetbol argentino (campeón con Ferro, GEPU y Peñarol en la Liga Nacional) y uno de los protagonistas de la medalla de oro de Argentina en los Juegos Panamericanos de Mar del Plata ’95, donde se retiró después de 14 años con la camiseta albiceleste. Actualmente se encuentra en España trabajando en las divisiones inferiores como formador de jugadores menores de 23 años en Andratx, una ciudad de la isla de Mallorca.

Hace 10 años se fue al exterior para apuntalar su tarea como entrenador de categorías formativas tanto en España como en Inglaterra con el desafío de tener que revalidar sus conocimientos para ganarse un lugar. Entusiasmado por su presente laboral, Diego Maggi trata de no perder la paciencia ante la inquietante situación que se vive por la pandemia y que limita la actividad basquetbolística en Baleares.

«Pasamos de jugar un partido con toda la furia a no poder salir de nuestras casas de un día para el otro. Estuvimos encerrados desde marzo hasta que en junio nos dejaron volver a entrenar con muchas restricciones. Sólo podíamos hacer técnica individual, cada chico con su pelota. No se podían usar los vestuarios. La última semana de junio hicimos algo de entrenamiento con oposición. Paramos en julio por el verano y en agosto retomamos, pero nos volvieron a bajar el nivel de entrenamiento. Así estamos. Nosotros esperando y los chicos desesperando», señaló Maggi en Radio Brisas sobre la situación epidemiológica actual en España.

En diálogo con la periodista Florencia Cordero en el programa Un Lugar en el Mundo, el exjugador de Peñarol aseguró que -a pesar de las restricciones- la vida se desarrolla de manera normal en plena pandemia: «Acá hay casi una normalidad con la gente moviéndose por todos lados. Hay pequeños confinamientos por sectores. Por ejemplo, le tocó a cuatro barrios que tienen mucha gente por manzana. Los obligaron a quedarse en los límites de su barrio. Pero en general el movimiento es normal. La única diferencia es que ves a todos con barbijo o -como le dicen acá- mascarilla».

Pendiente de su familia en Argentina, la principal preocupación pasa por sus padres que están en Buenos Aires, pero también está atento a los movimientos de su hijos: Nicolás en Mar del Plata e Iván en Orlando, donde se encuentra trabajando en la burbuja de la NBA para la Asociación de Jugadores (NBPA). La fortaleza anti COVID que montó la liga de básquet más importante del mundo es una tranquilidad para todos los que forman parte de ella. «Iván está protegido con PCR todos los días en un ámbito totalmente aséptico», aseguró Maggi, orgulloso del puesto que su hijo ocupa en esa organización.

«Hoy soy el papá de Iván Maggi. Ahora el famoso de la familia definitivamente es él. Está en un lugar donde quisiéramos estar todos los que amamos el básquet. Me mandó unas fotos con él en primera fila. Se vio hasta cuatro partidos por día. El trabajo de él es cuidar la intimidad de los jugadores. Es muy reservado. Sé que está reunido con los mejores o los más conocidos de la NBA y para él es algo normal», contó Diego sobre la tarea de Iván como Manager de Relaciones Internacionales en la NBPA.

Y profundizó sobre lo que fue la formación de su hijo como universitario en Estados Unidos y una carrera que derivó en este exitoso presente: «Yo empecé la facultad y la dejé. A muchos les pasó lo mismo. Complementar estudio y básquet era lo que más gustaba de la idea de que Iván se vaya a Estados Unidos. No pegó el salto como jugador, no por mal jugador sino porque no tenía el nivel requerido para jugar en la NBA o en ligas europeas. Él lo aceptó muy bien, se dedicó al estudio y se recibió un semestre antes. Lo que hay que alabarle a Iván es que es un hombre que se hizo a sí mismo. Él buscó sus caminos siempre. Cuando tuvo su título empezó a trabajar en bancos de inversión en Nueva York, pero su pasión siempre fue el básquet. Su gran contacto fue Pablo Prigioni que lo vinculó con mucha gente. Con eso y su capacidad, logró un puesto de esos que a él le hubiera gustado tener siempre. Es a su medida. Porque es un tipo muy proactivo que va siempre un paso adelante de todos. Y logró hacer cosas desde su posición para estar en un lugar que quizás no soñaba y que le envidiamos el 99% de la gente que ama el básquet».

En una interesante charla sobre su vida de inmigrante, Diego Maggi habló de sus vivencias por el mundo, recordó algunos momentos de su pasado deportivo, pero aclaró que no le gusta vivir de los recuerdos porque la clave es estar siempre dispuesto a hacer cosas nuevas y seguir aprendiendo.

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