DNU: «Juguemos en el bosque, mientras el lobo no está»

Luego de tenerlos cajoneados durante meses y ante el cambio de composición en el Senado, la bicameral aprobó más de un centenar de DNU sin la presencia de la oposición en el recinto.

 

La Comisión Bicameral de Trámite Legislativo, que preside Marcos Cleri (Frente de Todos), avaló un conjunto de decretos de necesidad y urgencia dictados por el Poder Ejecutivo desde diciembre de 2019, sin la presencia de la oposición, que se retiró de la reunión tras plantear sus cuestionamientos al debate en bloque de esas normas.

La reunión se desarrolló en el Salón Eva Perón del Senado con la presencia de legisladores del oficialismo pero sin los representantes de la oposición, que expresaron su rechazo a debatir en una sola reunión los decretos y se retiraron del encuentro.

Al iniciar el encuentro, Cleri puso de relieve que se trata de la primera reunión presencial de la comisión luego de las restricciones por la pandemia y recordó que la oposición había presentado el 1 de julio pasado una nota para pedir el tratamiento de 114 decretos del Ejecutivo.

En este sentido, y en el marco de la conferencia de prensa que brinda los jueves en la Casa de Gobierno, la portavoz del Gobierno, Gabriela Cerruti, aclaró que no se está hablando «de 116 DNU ni disposiciones en contra del Congreso, sino de facultades que tiene el Presidente y que por, una cuestión de usos y costumbres, se reúne la Bicameral y, aunque ya estén vencidos, se cierra el año tratando todo lo que sucedió durante el año».

Lo que la singular vocera del Ejecutivo, que también reinterpretó el resultado electoral afirmando que el gobiernos había salido fortalecido del comicio, no pudo explicar es la urgencia en el tratamiento cuando durante meses, y pese al pedido de la oposición, el oficialismo se había negado a ponerlos en debate.

Y es que muchos de ellos suponen avances innecesarios del gobierno sobre las facultades del Congreso, al utilizar el instrumento que debería ser excepcional para evitar el tratamiento en el recinto.

Así de sencillo en una Argentina que hace mucho tiempo abandonó las formas y el fondo de un sistema democrático. Aunque disfrute fingir que vive en una sociedad respetuosa del estado de derecho.