Docentes: Arroyo celebra su propio fracaso

Redacción – Envanecerse por un fallo de la Cámara que revoca la cautelar que favorecía a los docentes es como festejar que el tiro que uno mismo se pegó en el pié fue de un calibre bajo.

El gobierno municipal anunció este jueves que la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo revocó la medida cautelar dictada por el juez Marcelo Fernández a favor de los docentes municpales, que ya había sido suspendida en sus efectos.

A través de un comunicado, el Ejecutivo aseguró que los fundamentos serán dados a conocer mañana. “Queda concluida la instancia recursiva en material cautelar, confirmando la postura del municipio acerca de que deberá ser el máximo tribunal de la Provincia el que dirima la cuestión en el conflicto de poder allí sustanciado”, informó.

Ya aquí aparece menos nítido el motivo de festejo: lo que la Cámara hace es dejar en efecto una medida pero de manera alguna le da la razón al municipio en la cuestión de fondo, en la que todo hace suponer terminará por prevalecer la doctrina de los derechos adquiridos por los docentes tras varias décadas de goce del pago de las bonificaciones.

“Queda claro, en consecuencia, que la posición que tomó el gobierno municipal estaba dentro del marco legal, como se aclaró a los representantes del STM (Sindicato de Trabajadores Municipales) en la reunión llevada a cabo el pasado martes con el Departamento Ejecutivo”, agregó el gobierno de Arroyo refiriéndose al descuento de los meses abonados bajo el amparo de la cautelar. Claro que ni los gremialistas ni los docentes señalaron en momento alguno la ilegalidad de ese descuento, ya que la mira está fijada en esa cuestión de fondo que espera la expresión de la Corte.

En todo caso lo que se pretendía era un descuento racional, no salvaje, que no afectara de manera determinante el ingreso de muchos docentes a los que los alcanzaba. Algo que tenía que ver con el sentido común, con la necesaria integración entre empleadores y trabajadores y sobre todo con la comprensión del momento que este sector está atravesando en la Argentina de la crisis.

Sobre todo porque Arroyo, que se define a si mismo como un hombre del derecho, debería entender que la justicia no ha afirmado que su gobierno tenga razón ni mucho menos. Y era lógico suponer que a la espera de una resolución tendiera un puente de convivencia con los docentes y con el sindicato, tratando de generar un ambiente de convivencia que será fundamental en los tiempos que vienen.

Pero una vez más ganaron los fundamentalistas, los pretendidamente técnicos que no entienden que es la política el escenario en el que sube a escena la acción de gobierno y todos los que han llevado al intendente a este terreno de soledad que ha quedado expuesto en las últimas horas cuando todas las opciones nacionales y provinciales le cerraron las puertas a su intención de ir por la reelección.

Tanto sembrar vientos, la cosecha está a la vista. Y en la debilidad, seguramente lo que sigue se parecerá mucho a un calvario…