Como comentarista de boxeo, el argentino Eduardo Lamazón se convirtió en una gran celebridad. Un referente de la televisión mexicana que ha logrado una popularidad que no es tan valiosa como el respeto ganado.
Eduardo Lamazón se erigió en una verdadera figura a través de su tarea vinculada con el deporte de los puños, tanto como periodista como dirigente. Estuvo 24 años en el Consejo Mundial de Boxeo como secretario ejecutivo al frente de las oficinas del organismo.
Después de esa movilizante experiencia, llegó el tiempo de la televisión. Ni más ni menos que TV Azteca, la segunda cadena más grande del mundo en idioma castellano que llega a Estados Unidos, Canadá y Centroamérica.
En una cálida charla con la periodista Florencia Cordero en el programa Un Lugar en el Mundo, Lamazón contó los detalles de aquellos inicios en Argentina y el momento en el que se abrieron los caminos en el exterior.
«Yo era un jovencito que quería salir del pueblo», cuenta Lamazón. Le escribía cartas a todo el mundo. Hasta que contestó José Sulaimán, quien fuera presidente del Consejo Mundial de Boxeo durante más de tres décadas. A partir de la relación con Sulaimán, la vida de Eduardo Lamazón cambió para siempre.



