Efecto Arroyo: Vidal se mete en la interna local y quiere marcar límites.

Por Adrián Freijo – La gobernadora hizo un alto en el “retiro” y posó junto a Montenegro, Baragiola, Fioroni y Abad, tres posibles candidatos. Comienza a preocupar la estrategia de Arroyo.

Timbreos, fotos y sonrisas. Actividades suficientes para dejar en claro que “estos somos nosotros…y nadie más”. Un mensaje que puede parecer de unidad y fortaleza pero esconde un escozor que comienza a convertirse en insoportable para el gobierno de Vidal y para Cambiemos en particular: la decisión de Carlos Arroyo de ir en busca de su reelección, si es necesario en soledad, pone a la alianza de gobierno frente al riesgo de perder una cantidad de votos propios del intendente que, aún menguada, será suficiente para hacer peligrar el objetivo electoral de 2019.

Lo que no solo preocupa por General Pueyrredón sino también por toda la Quinta Sección Electoral que Cambiemos necesita como el agua para neutralizar el posible triunfo peronista en La Matanza y en algún otro distrito del Gran Buenos Aires en el que las encuestas comienzan a generar luces de alerta.

A esta preocupación se le agregan los números que apenas arribada a Chapadmalal la gobernadora recibió de la encuestadora que el PRO suele utilizar para saber donde está parado. Y ellos fueron demasiado contundentes como para no ser tenidos en cuenta: en Mar del Plata Vilma Baragiola encabeza con un 26% de intención de voto, seguida por el propio Arroyo que pese a los muchos inconvenientes que ha debido afrontar conserva un interesante 14% de adhesión. Tanto Abad (6%) como Fiorini (4,5%) quedan muy relegados en la preferencia del votante y Guillermo Montenegro no logra superar el 5% con el agravante de poseer un 67% de desconocimiento en el electorado.

Casi como para oficializar el “¿quién es Montenegro?” que suele reiterar mordazmente el intendente.

Por momentos pareciera que Vidal no logra sacudirse las formas de la política porteña en las que el márketing tiene a veces una influencia demasiado determinante. La intención de voto a Baragiola -una candidata a quien la gobernadora quisiera sacar del medio cuanto antes– debería enseñarle que en la provincia, y en Mar del Plata particularmente, no hay imposición de candidato que sea posible; el votante elige siempre por aquel que conoce y siente que lo representa.

La estrategia de Arroyo comienza a dar resultados. Eligió salir a provocar a sus ¿ex? aliados y a recordar que fueron ellos los que lo buscaron y no al revés. No va a quedarse de brazos cruzados observando como lo dejan de lado y lo condenan al olvido.

Y si los números siguen siendo similares en el futuro, sabe que tarde o temprano van a tener que acercarse a negociar para evitar que el díscolo Zorro Uno los enfrente….solo o con una parte del peronismo. ¿Porqué no?

Y si eso ocurre saben que mucho deberán entregar a cambio.